La relación de los ediles oficialistas - acompañados hasta aquí por Silly Cura- y el resto de las bancadas, es muy tensa desde hace ya un tiempo. Se ha acentuado más esta realidad a partir de la nueva composición del Cuerpo Deliberativo en diciembre de 2011.
En la barra, muchos jóvenes sospechaban que asistirían a debates trascendentes habida cuenta del temario previsto. Siempre resulta grato observar que las nuevas generaciones se interesan por la política y por la marcha de los asuntos parlamentarios, pero se fueron decepcionados, amigos lectores, por lo visto y oído. Algunos no entendieron demasiado y otros se retiraron sumergidos en un mar de interrogantes, una pena realmente.
Otra postal triste de la noche fueron los enojos y gritos de algunos representantes del pueblo, tal vez los chispazos, ya existentes y aludidos al comienzo de esta nota, tal vez el mismo ardor propio de la importancia de los items, quizá alguna cosa no muy bien explicada o interpretada y un toquecito de "acting" hicieron el resto.
La mecha estaba encendida desde temprano cuando se trató la licencia pedida por Adriana Capuano y se aprobó la incorporación del Dr Juan Sánchez.
En la asamblea de Mayores Contribuyentes y Concejales, la sala tembló. Discusiones y acusaciones, algún rostro desencajado, la presidenta del Concejo trató de pilotear un barco en medio de la tormenta al tiempo que le arrojaban imputaciones de varios frentes.
Y se produjo la retirada en masa de los ediles y contribuyentes opositores en tropel. Tasa vial, estacionamiento medido y espectáculos públicos privados, aprobado por 21 votos a favor.
Luego vino el debate por el presupuesto, el cual volverá a las comisiones de Hacienda y Legislación para un nuevo estudio.
A las 22:28 se cerró el telón de una noche que debió disponer de fundamentaciones con altura, de defensa de convicciones pero tuvo más de espectáculo televisivo que otra cosa.

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