El Intendente capitalino está enojado con los concejales, porque están a punto de aprobar un aumento salarial retroactivo que nunca estuvo en los planes del Ejecutivo. Dijo que es una medida "absurda", que dañará las arcas municipales. El gremio, en este tema, la tiene fácil.
Farizano hizo declaraciones después de protagonizar junto a intendentes de la región el lanzamiento de un plan de capacitación para generar empleo en cada distrito, a partir de un convenio firmado con el gobierno nacional.
Volvió sobre el tema porque en el Concejo Deliberante avanza el consenso para otorgar la característica de aumento salarial -en el básico, en "blanco"- a una mejora que el Intendente ya había acordado con el gremio SITRAMUNE, que conduce Santiago Baudino, para ser pagada en principio como no retributivo ni bonificable, y ser después gradualmente incorporada al básico.
El gremio firmó el sí, pero luego, ante la recreación del tema en el Deliberante, cambió su postura, y pasó a respaldar plenamente que se pagara el retroactivo blanqueado como corresponde, en realidad, a la legislación vigente.
Las dos actitudes crisparon al gobierno comunal: tanto la sindical como la política, en la que incursionaron, también, aliados de la UCR que comparten funciones en el Ejecutivo.
Según la interpretación del gobierno, si los concejales aprueban el aumento retroactivo, lo único que se conseguirá será dañar las finanzas municipales, y las relaciones hasta ahora armónicas con el gremio municipal.
El gremio, en cambio, la tiene relativamente fácil: se excusa fácilmente en que no puede ir en contra de una legislación que lo favorece. Y no tiene apuro por cobrar el retroactivo, porque total ya se cobra la suma no remunerativa. "El juicio al final lo ganamos nosotros", dicen, con cierta experiencia en el tema.
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