En la Casa Argañaraz Alcorta se presenta la muestra de las teleras atamisqueñas, denominada “Custodias de los saberes, urdidoras de nuevos sueños”.
Las 13 artesanas que se encuentran en la muestra afirman, de uno u otro modo, que están muy contentas con todo lo logrado hasta ahora y no es para menos; los que alguna vez fueron proyectos empezaron a tomar forma de realidad. Claro está que todo se debe a su creatividad, pasión y empeño por el trabajo.
Josefa Melián asegura que recibe pedidos hasta quedar sin ningún artículo y, en algunas ocasiones, la gente le solicita la elaboración de otros tipos de diseños y tejidos, siempre partiendo de su trabajo artesanal.
Por otro lado, cuentan que antes de comenzar el proceso, las teleras ya tienen en mente el dibujo o diseño a plasmar en el tejido. De modo que las flores, rayas, cuadros y otros motivos se van tejiendo mentalmente para, finalmente, presentarlos en un entramado de hilos.
Quizá lo que hace llamativas a las mantas, manteles, ponchos y a toda la producción son los tonos naturales que utilizan las artesanas atamisqueñas. Con una amplia gama de colores que surgen de elementos naturales producidos por ellas mismas, van combinando uno a otros los hilos hasta crear lo que dicta su cabeza. Melián comenta que cada producto “lleva mucho trabajo, pero la costumbre, la practicidad y el hecho de llevar años sobre el telar lo hace todo más fácil”.
Sabiduría ancestral
Las teleras comentan que su aprendizaje en cuanto al tejido es de carácter generacional. Todo lo que saben se lo enseñaron sus madres y abuelas desde muy chicas; y ese legado lo transmiten a sus hijas y nietas.
Asimismo, expresan que en el grupo hacen de alumnas y maestras a la vez, “todas aprendemos de todas” por lo que, cada día acrecientan su saber.
Comentá la nota