El conflicto desatado en la Flota Amarilla de Caleta Paula continúa agudizándose, lo cual fue evidenciado poco después del mediodía de ayer cuando la totalidad de los marineros que desde el domingo instalaron campamento en el acceso a ese recinto marítimo protagonizaron una fuerte protesta en la delegación zona norte de la Subsecretaría de Trabajo.
Debido al cariz que había tomado esa situación, a ese lugar concurrió una comisión policial y si bien no se produjeron incidentes físicos ni daños en las instalaciones, las mismas fueron escenario de una fuerte tensión que incluyeron insultos destinados a patrones de barcos y, elípticamente, a funcionarios de la repartición.
Los trabajadores de la pesca acudieron a ese lugar porque tres de sus compañeros habían sido citados por el organismo laboral para que se notificaran de una intimación que les formulara el propietario de uno de los barcos de pequeño porte, a efectos de que salieran al mar para la captura de merluza, pero más allá de las 15 millas, algo que los marineros rechazan de plano.
“Esto fue un apriete y quieren comenzar a dividirnos”, dijo uno de los voceros de los manifestantes a la hora de justificar la protesta en la Subsecretaría de Trabajo.
DIVISIONES
A todo esto, el Gobierno provincial parece haber comenzado a desentenderse, aduciendo que se trata de un conflicto laboral de instancia privada.
Lo cierto es que el mismo comenzó el año pasado como un reclamo generalizado del sector pesquero ante la falta de recursos ictícolas en aguas cercanas a la costa caletense y tenía a los empresarios a la cabeza.
Pero luego, los sectores que conforman el espectro de la Flota Amarilla comenzaron a dividirse y ahora todo se centra en las manifestaciones de un grupo de marineros (a los que se suman algunos estibadores) que hoy son intimados por los propios empresarios para que vuelvan a trabajar, aún cuando no hay garantías de pesca en la zona.
De este modo, los marineros comenzaron a recibir desde ayer las intimaciones para navegar y se presume que éstas iban a despacharse en tandas a distintas tripulaciones.
Las mismas tenían implícito una oferta que consistía en salir a navegar hasta las 35 millas al menos tres veces al mes, a fin de poder asegurarse el cobro de 3 mil pesos, hubiera o no pesca.
NO HAY RETROACTIVO
Por otra parte, este diario consultó a uno de los marineros, David Angelelli, respecto del contenido de los telegramas, quien reveló que los mismos “dicen que los haberes adeudados desde diciembre no van a ser pagados porque esta crisis la causó el desastre ambiental que hizo Pan American; o sea que por el daño ecológico ellos (los empresarios pesqueros) no pueden hacerse cargo de nosotros”.
Mientras tanto, al cumplirse hoy el quinto día de conflicto, los marineros siguen apostados frente al recinto portuario y realizando volanteadas en el centro de la ciudad, aunque no pierden la expectativa de mantener una audiencia con el gobernador Daniel Peralta.

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