Municipio. Personal del Centro de Cómputos asegura que el sistema está colapsado y que corre riesgos. Las autoridades le quitan dramatismo, pero dicen que debe actualizarse.
Se trata del área informática que, con equipos y 100 empleados, ejecuta el “sistema nervioso central” del municipio: el que recibe toda la información de trámites y demanda de servicios, procesa y mantiene las bases de datos de contribuyentes, conecta diferentes áreas de la administración municipal y contiene toda la información de funcionamiento interno: liquidación de sueldos, legajos y demás. Si él se para, se para toda la administración.
“Es impredecible. Puede darse que se rompa mañana mismo, pero el problema es que ahora no hay gente de soporte técnico para ponerlo otra vez en marcha”, completó Juan Espinoza, el otro delegado en el área.
¿Qué responden las autoridades? “El sistema no es obsoleto, porque si no, no estaría funcionando”, sostuvo Hugo Celso Picco, director de la repartición, defendiendo el actual estado del sistema informático del municipio. “Si la red de BlackBerry colapsa, nosotros también podemos llegar a colapsar”, dijo preventivamente, anticipando cuestionamientos.
Como dato concreto, en mayo de este año se rompió una fuente de alimentación que provocó una interrupción del sistema. Dos horas según los funcionarios; un día y medio, según los empleados. Pero con una aclaración adicional: “En esa época teníamos contratado servicio técnico y se pudo resolver relativamente rápido. Hoy no tenemos más ese servicio”, dijo el delegado Espinoza.
Más allá del contrapunto, se trata de una discusión de carácter técnico y entre partes con posiciones muy diferenciadas. Aún así hay cuestiones que las autoridades irremediablemente deben admitir. “Ha crecido muchísimo la información que maneja la Municipalidad, lo que hace necesario migrar hacia sistemas más modernos”, dijo el funcionario, apoyando su afirmación sobre un ejemplo muy gráfico: “En el 2004, cuando se instaló este mainframe (servidor propio), había 354 mil vehículos anotados en el municipio. 2010 cerró con 607 mil registrados”.
En el afán de defender la actual gestión, apuntó que en 2009 se compró un storage (almacenamiento) de 10 terabytes, lo que equivale a 10 mil gigas, espacio de sobra para el municipio, cuya información ocupa aproximadamente la mitad de esa capacidad.
Aún con esos ensayos de defensa, los responsables del área no son ajenos a la imperiosa necesidad de cambio. “Ya no podemos crecer con el actual sistema informático”, dijo Picco, acerca del equipo que hoy está al 82 por ciento de su capacidad de procesamiento.
Migración demorada. Con más o con menos dramatismo, según quien sea el consultado, lo cierto es que la necesidad de “migrar” el actual sistema a uno más acorde a los tiempos y a las necesidades actuales parece estar fuera de discusión. Donde no hay acuerdo es en la urgencia. Haciendo una “genealogía” del proyecto de recambio, se trata de una discusión que comenzó en 2008, fue cuajando en un proyecto integral y se plasmó en un pliego de mediados de 2010.
“La intención era que a fin de año estuviéramos empezando, pero todavía ni siquiera se llamó a licitación”, dijo Rosana Ruiz.
Y tiene razón. Todo el avance del proyecto que estaba listo para licitar, hoy se halla navegando las aguas turbias de la burocracia, y nadie sabe bien en qué oficina quedó varado. Esto hace que no haya ninguna posibilidad de que se licite durante la actual gestión, según lo admitió Esteban Freytes, subsecretario de Recursos Tributarios, área de la cual depende el Centro de Cómputos. “Vamos a dejar todo listo para que el próximo Ejecutivo lo licite”, defendió.
Ese proyecto al que alude, implica el reemplazo del actual servidor, un IBM S390H30, que fue adquirido en 2004 y que desde 2006 trabaja sin haber sido nunca apagado. La idea es obtener en leasing un IBM Z10 BC, mucho más poderoso y flexible. Además se reemplazaría el actual motor de base de datos SQL por un Oracle.
Pero la migración no sería tan sencilla. “Es un proceso que nos llevaría al menos dos años, tiempo durante el cual tiene que seguir funcionando el actual servidor”, completó la delegada, ilustrando la complejidad del salto tecnológico.
Esta “simultaneidad” obligará a que por un lado se prolonguen los contratos por servicios de soporte al actual sistema, y al mismo tiempo, se contrate todo lo relacionado con la tecnología de destino. Y en ese lapso no puede fallar nada, porque del sistema depende no sólo la recaudación, sino las historias clínicas, liquidación de sueldos, turnos de salud, Catastro, cementerios, Tribunal de Faltas, etc.
$ 12 millones. “Yo los entiendo porque están ansiosos para que se avance con este proyecto”, dijo el funcionario Hugo Picco, aludiendo a su tropa de 100 empleados del Centro de Cómputos.
Precisamente los empleados dejan a salvo a Picco de las críticas por falta de gestión, al decir que “son temas que lo superan” y que “se frenan en Economía”, en alusión al secretario del área Gabriel Bermúdez.
Amén de eso, lo cierto es que el plan además de abarcar el mantenimiento de lo que está funcionando para luego migrar, implica cuatro áreas de despliegue: incorporación de nuevas herramientas de desarrollo, nuevas plataformas, capacitación al personal técnico, y acompañamiento de soporte técnico que oriente el cambio.
En los hechos, son dos años lo que llevaría este proceso, que a cifras de hoy tiene un costo de 12 millones de pesos, es decir, una décima parte de los 123 millones que la Justicia ya ordenó pagar a la empresa Tecsa por el malogrado –en la gestión Kammerath– contrato para el “Municipio Digital” “Y sí… la comparación es apropiada”, dijo resignado Freytes, quien se las debió ver con el “hueco” que provocó la retención sorpresiva de 10 millones de pesos que ejecutó la empresa semanas atrás.
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Cruzar datos, la gran necesidad
Daniel Pastorino es presidente del Consejo Profesional de Ciencias Informáticas. Y también es funcionario de la Provincia. Por eso tal vez sea una voz independiente para opinar sobre la necesidad del cambio de sistema municipal, sobre la que se muestra en total acuerdo.
La principal crítica que formula al actual Centro de Cómputos es que “son 17 sistemas que conviven en una base de datos pero que no se comparten entre sí”. Esta incompatibilidad impide hacer una “bussiness intelligence”, dice Pastorino. En criollo, significa que no se puede hacer cruzamiento de bases de datos para tomar decisiones o detectar necesidades de gestión.
Esta posibilidad sí la tiene la Provincia, que en el año 1999 mudó sus datos a un sistema Oracle como el que hoy quiere implementar la Muni.
“Para nosotros fue una gran herramienta y el Municipio debería rápidamente ir en esta dirección”, sostuvo.
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