El Teatro Argentino, entre el prestigio y el deterioro

Considerado uno de los espacios culturales más importantes de Sudamérica, sus instalaciones son blanco de constantes actos vandálicos. Baldosas rotas, paredes ennegrecidas, basura y pintadas, signos del creciente abandono de un emblema de nuestra ciudad
Baldosas rotas, paredes ennegrecidas por el hollín, plantas secas, basura desperdigada por todas partes y pérdidas de agua son algunos signos del creciente abandono que devuelve la imagen de la plaza seca del Teatro Argentino.

A la hora de buscar responsables, tanto los vecinos como el personal del establecimiento apuntan a la actividad que desarrollan los skaters y a las peleas campales que se desatan periódicamente entre bandas juveniles antagónicas.

El Teatro Argentino es considerado uno de los espacios culturales más importantes de Sudamérica. Sin embargo, la sala lírica, el teatro de prosa, el microcine, el salón de exposiciones y los talleres parecen estar dentro de un cofre deslucido por los continuos ataques vandálicos.

Incluso el acceso principal, en 51 entre 9 y 10, ofrece un aspecto opaco debido a que sus antiguos vidros han sido reemplazados por precarias placas de madera. Algo parecido ocurre en el ingreso de 53.

Según se informó en el Teatro, desde diciembre se intenta reponer los vidrios, pero la falta de presupuesto habría impedido hacerlo. “La idea es poner vidrios de seguridad que resistan los piedrazos que se tiran los chicos cuando vienen a pelearse acá”, dijo un empleado.

Un grupo de costureros del área de sastrería asegura que hace poco tiempo, durante una de esas auténticas batallas campales, la pasó muy mal cuando una piedra "voladora" hizo estallar el vidrio del ambiente donde se encontraban trabajando.

También están en pobres condiciones muchos escalones del sector de 10 y 51 que perdieron hace tiempo las líneas rectas de sus bordes y en algunos tramos casi han sido reducidos a escombros. La gente del lugar asegura que esa situación obedece a los continuos y violentos saltos que los skaters hacen con sus patinetas. Otro impacto de la actividad se observa en las distintas abolladuras de las barandas, utilizadas para distintas piruetas.

Las pintadas son otro problema que prácticamente no respeta rincón alguno del edificio, atacando las paredes, las escaleras, los vidrios y las fuentes.

A ello se agrega que personas en situación de calle buscan refugio en distintos espacios del predio y cada mañana las instalaciones amanecen repletas de suciedad.

En cuanto a la rotura de luminarias, las fuentes del teatro consultadas indicaron que no resulta sencillo mantenerlas debido a los constantes ataques; por eso, de las tres tulipas que había allí originalmente, sólo se ha dejado un globo blanco y se colocaron tapas en los otros extremos. “Se compraron más de 80 globos antivándalo en lo que va del año, son de un material más resistente que el vidrio, pero igual los destrozan”, dijo resignada una empleada del lugar.

Además se indicó que sería importante colocar cámaras de seguridad en los alrededores del edificio para establecer mejores controles e identificar a quienes cometen daños. Ese elemento también permitiría registrar a los que pintan las fuentes de agua, ya que cada vez que las vacían para sacarle el verdín y ponerla en condiciones, aparecen todo tipo de inscripciones y dibujos que arruinan su estética

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