El experto se refirió al caso de Camila Sánchez, cuya madre pide que se sancione una ley de “muerte digna” que le permita quitarle el respirador.
El especialista se encuentra en la provincia para participar de la apertura de la Diplomatura Superior en Bioética que se dictará desde mañana, en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Tealdi fue convocado por Derechos Humanos para analizar el caso de la pequeña y el próximo martes presentará sus argumentos ante la Comisión de Salud del Senado.
Contundente en sus apreciaciones, expresó: “La medicina tiene que aceptar límites, no está ejercida por dioses, si creyéramos que la medicina tiene que defender la vida a ultranza, entonces lucharía por todos los medios, aún con un ensañamiento terapéutico, en situaciones en las cuales ya se sabe que la muerte está muy próxima. Cuando la medicina no logra modificar la naturaleza de la enfermedad, tiene que abstenerse de hacerlo”.
Camila Sánchez nació el 27 de abril de 2009 con hipoxia, que le impidió la respiración durante el parto, la reanimaron durante 20 minutos y entró en coma. Ningún médico quiere desconectar el respirador porque sostienen que hay un vacío legal.
“Hay que hacer una distinción entre las tomas de decisiones en el proceso de morir respecto del paciente que tiene plena capacidad de decisión, de aquél que tiene reducida su autonomía, ya sea porque está en coma, es menor, tiene una enfermedad mental, etc.”, opinó el experto. Y continuó diciendo: “En el primero, enfrentada la posibilidad de morir no hay ninguna confusión porque está en el artículo 19 de la Constitución: un sujeto competente, mayor de edad, que decide no recibir tratamiento, está en todo su derecho aunque esto lo lleve a la muerte”.
Sin embargo, aclaró que no se trata de eutanasia porque ésa se define como “la situación o el tratamiento que solicite una persona capaz y adulta, y que termine de modo inmediato con la vida”.
Tealdi reflexionó sobre el concepto de vida y explicó: “La existencia del ser humano no es solamente biológica, no es un ser cualquiera, no basta con estar vivo, tiene que tener la capacidad de interactuar con otras personas, poder gozar de algún derecho. Cuando esto no sucede, porque no hay ninguna expectativa - como es el caso de Camila que está en un coma permanente- la medicina no puede hacer nada, no va a salir nunca de su estado de inconsciencia: ¿qué es la vida en este caso? Ahí hay una enorme confusión”.
“La medicina – dijo- es una profesión que tiene riesgos, está manejando siempre la vida y la muerte, pero muchas veces no se quieren tomar las responsabilidades que se tienen”.
Avance
Para Tealdi, la Argentina dentro de contexto latinoamericano, es el país que tiene un desarrollo más fuerte en Bioética, sin embargo se observan algunas falencias en las que debe procurar avanzar.
“La Bioética tiene un ámbito académico (profesores, cursos, cátedras, etc), otro político – institucional (legislación, normativa) y uno comunitario. La Argentina tuvo un fuerte desarrollo en el primero, pero tiene una gran deuda en el segundo. En países más o menos organizados, se han creados comisiones ad hoc para tratar casos de reproducción asistida, salud sexual, aborto no punible, etc. Tenemos un gran déficit en el ámbito político institucional”, sentenció. î¬
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