Hermes Binner ocupó el centro de la escena política la semana que pasó. No sólo por saldar la discusión sobre el Puerto de la Música, a partir de la multitudinaria y emocionada participación popular en los actos del bicentenario aunque todavía hay algún monaguillo mariano que cuestiona los fuegos artificiales sino porque avanzó sobre temas de la política santafesina "marcando la cancha".
Este deterioro en el vínculo entre ambos dirigentes que ninguno de los dos reconoce públicamente se ve en otros ámbitos. Bastaría recorrer las facultades y notar que en varias de ellas hay agrupaciones del PS que ya no fungen como MNR y que reportan a Binner o Giustinmiani, para ponerles nombre propios. A otro que le avisa Binner es al socio radical, Mario Barletta, que inaugura obras u organiza reuniones y se olvida poner el escudito de la provincia, aun cuando los fondos provengan de esa caja. Y finalmente el mensaje le llega a Miguel Lifschitz, "el candidato natural" que de tanto serlo comenzó a volvérsele en contra. En rigor, la imagen del intendente de Rosario es superior a la de los miembros del gabinete, pero Binner tiene que hacer una demostración de fuerza, sobre todo porque ya está llegando al punto en que está más cerca de ser el ex gobernador de Santa Fe más que cualquier otra cosa. Con este panorama, el Socialismo encara el tramo final de su mandato con la recuperación de la iniciativa y expectante por lo que ocurra en las filas del PJ, que como se sabe esta "teniéndole la vela" al Lole, aunque hay algunos movimientos por fuera de la escudería que valdrá la pena analizar en la próxima columna. Un adelanto: el "equilibrista del oeste" vuelve al redil kirchnerista. Omar Perotti, intendente de Rafaela ha protagonizado varios encuentros con operadores del ex presidente. Agustín Rossi podría dejar de ser el "candidato a todo" y proyectar su figura más allá de Santa Fe. Y por si fuera poco, Eduardo Buzzi, el de la Federación Agraria, precandidato de Eduardo Duhalde para la gobernación de Santa Fe. Para no perder tiempo, pidió un dólar a 5,40 o 5,60 que ni Hugo Biolcatti se atrevió a sugerir, y dice que está en condiciones de conducir la provincia. En este caso y no es el único el problema del "amigazo" es la "trazabilidad", que como se sabe es conocer el origen y el destino, entre otras cosas.










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