El municipio tendrá listo a media semana el estudio de costos de la tarifa de taxis y remises que se comprometió a elevar al Concejo. Si bien los empresarios y choferes vienen reclamando una suba cercana al 30 por ciento, la proyección —aún abierta— de la administración de Miguel Lifschitz estipula un 13% para el valor de los viajes diurnos y un 17 para los nocturnos.
Distintas organizaciones que agrupan a los taxistas mantuvieron reuniones con el secretario de Servicios Públicos municipal, Gustavo Leone, quien se comprometió a enviar la semana pasada al Concejo el estudio para establecer el probable aumento.
Pero en Buenos Aires 711 encararon el análisis de los valores del servicio al detalle y sin soslayar, según deslizaron a La Capital, “lo que pueden pagar los rosarinos”.
A siete meses del último retoque de los precios de los viajes, los titulares de licencias coincidieron en diagnosticar una “baja rentabilidad”, mientras que voceros del Sindicato de Peones de Taxis (SPT) advirtieron que “el salario es muy bajo”.
Instalada la necesidad de rediscutir la tarifa, los taxistas calcularon que el incremento debía rondar el 30 por ciento (una bajada de bandera no inferior a 4,50 peso y la ficha a 22 centavos).
Paralelamente, los peones de taxis pidieron a los empresarios una recomposición salarial del 25 por ciento, otro factor determinante en las puntadas finales del estudio.
En tanto, los remiseros sumaron su demanda de elevar a 12 pesos el servicio mínimo de dos kilómetros.
Meses atrás. El último aumento, que debutó en noviembre, fija una bajada de bandera a 3,60 pesos y la ficha a 17 centavos cada cien metros. Y un adicional de 80 centavos por el servicio de radio llamada.
También se implementó una tarifa para los fines de semana, de 22 a 6, con la bajada de bandera a 3,90 pesos y una ficha a 19 centavos.
En los remises, la bajada de bandera cuesta 5,10 pesos y la ficha 20 centavos.

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