A poco más de un año y cuatro meses de su obligado retiro por una afección cardíaca, Sebastián “Tato” Rodríguez no dejó el básquet de lado; terminó su primera experiencia como coordinador de la Escuela de Mini Básquet impulsada por la Fundación “Mar del Plata Ciudad Inclusiva” y el próximo 3 de enero, también de manera totalmente gratuita, comenzará la Escuela de Verano para los chicos de toda la ciudad que quieran hacer deporte. En el Centro de ex Combatientes de Malvinas, donde se darán las clases, habló de todo con 0223, desde aquel retiro, su actualidad y su futuro,
“Mi psicólogo fueron mi familia, mis amigos y toda la gente de Mar del Plata”
-Ya pasó más de un año del retiro, ¿cómo estás de la afección cardíaca que te obligó a dejar de jugar?
-La verdad que estoy bien, me he hecho chequeos, gracias a Dios sigue todo igual, no puedo hacer deporte de alto rendimiento pero sí una vida normal, disfrutando de otras cosas. Cuando jugaba al básquet estaba muy enfocado en eso y ahora estoy más con mis hijos, mi familia, con mis amigos. Obviamente extrañando la pelota, no poder jugar, pero ya más acostumbrado por el tema del tiempo.
-¿Jugás algún partido con amigos? ¿Qué tipo de actividad física podés practicar?
-Lo que estoy haciendo más que nada es entrenar a los chicos que me gusta mucho, trasladarle lo que uno ha vivido en su carrera y cuando puedo tiro un poco al aro. Lo que hago de ejercicio es andar en bicicleta, salgo a caminar o trotar, pero no hago mucho esfuerzo, por las dudas. Más allá de que el doctor diga que puedo jugar algún partido o jugar al fútbol, por precavido hago más que nada cosas sencillas para estar bien físicamente. El vicio de tirar al aro está y aprovecho cuando voy a jugar con mis nenes, juego con ellos también para sacarme las ganas de jugar al básquet.
-No tuviste tiempo ni de pensarlo, ¿cómo fue el proceso de pasar de ser jugador a exjugador?
-Es difícil. Uno prepara el retiro y aunque uno nunca esté preparado para dejar, mi caso fue de golpe. Yo venía de hacer una muy buena pretemporada, habíamos jugado un amistoso con Brasil, me sentía bárbaro, sentía que estaba en mi mejor momento. Por la madurez, por como entendía el juego, de repente que te digan que no podés hacer más lo que te gusta, tu trabajo, no sabés donde estás parado. Era mi trabajo, mi vida, mi forma de vivir. Muchos decían que tendría que ver un psicólogo, pero en mi caso mi psicólogo fue mi familia, mis amigos, la gente de Mar del Plata que me ha dado su cariño. Si me sentí “bien” después de todo eso, si pude salir adelante fue por el cariño de la gente, de la de Peñarol ni hablar, pero después de todos, su grito en la calle, el saludo, el apoyo, alentando, eso me hizo sentir bien porque significa que uno ha dejado huella en la gente y es lo que uno siempre quiere.
-La forma de ser y manejarte en tu carrera, hizo que cuando salió a la luz tu afección, los medios lo trataron con mucha prudencia y respeto.
-El periodismo siempre se entera las cosas y en ese momento se portó muy bien, respetó mi momento, el de mi familia y yo siempre voy a estar muy agradecido por eso, porque por ahí por tener información muchas veces se dicen cosas que lastiman, pero pensaron en la persona y eso es para destacar. También había varios jugadores que lo sabían y que no dijeron nada y me han hecho llegar su llamada jugadores de la NBA, todos a su debido tiempo. Así que agradecido a todos los deportes, al básquet ni hablar, pero sobre todo a la gente de Mar del Plata y al periodismo que respetaron a la persona y siempre me llaman para hacer notas y hablar.
“En los playoffs va a aparecer el Peñarol que todos conocemos”
-¿Cómo ves el momento de Peñarol, rápidamente eliminado del Súper 8, último en el Final Four de la Sudamericana y con andar irregular en la Liga Nacional?
-El equipo está cansado, son los segundos tiempos el problema, hay mucha acumulación de partidos de los jugadores, lesiones que también complicaron como la de Franco Giorgetti, antes la de Selem Safar, ahora el “Lata” Ibarra, pero no me caben dudas que ahora cuando vuelva del receso va a ser el equipo de siempre, un equipo ganador, porque tiene jugadores y cuerpo técnico de lujo. Además, ningún equipo rival quiere cruzarse con Peñarol, porque cuando llegan los momentos límites ahí aparece el mejor Peñarol, los mejores jugadores levantan, estoy seguro que cuando lleguen los playoffs tendremos la mejor versión.
-¿Te gusta el nivel de la Liga Nacional?
-La liga está muy pareja, salvo Regatas que ha demostrado estar un poquito más arriba, Peñarol también, creo que el resto están todos muy parejos. Obviamente Obras llama un poco la atención porque después de jugar una final que haya perdido tantos juegos sorprende, pero no es el mismo equipo, no es el mismo entrenador, no todas las temporadas son iguales. La Liga está muy competitiva, vinieron muchos de Europa y la verdad se va a ver después del 10 de enero, cuando es la fecha límite para el cambio de jugadores
-¿Cómo fue vivir el último título desde afuera?
-No fue fácil. Me ha tocado estar adentro de la cancha en muchos momentos, cuando a Peñarol no le iba tan bien y cuando salía campeón. Y esta vez me tocó estar de afuera, con el grupo que me hizo sentir parte siempre, me llamaron para levantar la Copa y Sergio (Hernández) siempre me ha hecho sentir parte de ellos. Difícil no poder ayudar dentro de la cancha, pero disfrutando mucho, porque más allá de que uno ha sido jugador e hincha, lo pude disfrutar de otra manera. Yo terminó el partido y me fui con mis amigos a festejar al Monumento a San Martín, obviamente quería estar adentro, pero me toca estar del lado de afuera y lo más importante siempre es Peñarol.
“Peñarol es mi casa, mi lugar, mi vida”
-¿Qué sensaciones te genera el amor de la gente de Peñarol?
-No deja de emocionarme el aliento, el cariño, el deseo de que uno siempre esté ligado a Peñarol. De su gente no me deja de sorprender, a pesar de que nací en el club, porque a los cinco años empecé a picar la pelota, y viví más adentro de la cancha que en mi casa., pero no me deja de sorprender, cada vez que me ven, las muestras de afecto, el saludo, invitan a tomar café, a comer un asado. Eso sin dudas es lo mejor que me dio el básquet, retirarme en mi casa, en mi club, tener el cariño diario. También me llegaron saludos de todos los clubes, su cariño, su respeto, de técnicos, de rivales de matarnos en la cancha, de Quilmes mismo, de su gente, por eso el agradecimiento es a toda la gente de Mar del Plata. A la de Peñarol que le voy a decir, es todo, yo voy ahí, mis hijos juegan al básquet ahí.
-Sos el dueño eterno de la camiseta número 8 de Peñarol.
-No es normal en el básquet que se retiren camisetas y que en mi club, en mi casa, mi primera camiseta, yo tengo en mi casa una chiquitita de cuando empecé con el número 8 y poder tener las dos, la primera y la del retiro, en un cuadro, es hermoso para mí. Estoy muy agradecido a toda la dirigencia de Peñarol por la decisión, por el momento que me hicieron pasar y que la primera camiseta que se retire sea la mía, es un orgullo muy grande.
“Trasladarle a los chicos todo lo que uno vivió en su carrera”
-¿Cómo te sentiste en la primera experiencia de la Escuela de Básquet?
-Feliz. Tuvimos la escuelita durante el invierno, con el apoyo primero de Carlos Cheppi, de la Secretaría de Deportes de la Nación, del Pami mismo que nos prestó su gimnasio y que tuvo mucho éxito, no sólo por la cantidad de chicos, sino por como lo disfrutaron. La idea es incluir a los chicos, meterlos en el deporte, de todos lados, que vengan a jugar. Es totalmente gratuito, que aprendan, nosotros les enseñamos, como en algún momento me han enseñado a mí, que disfruten de jugar al básquet y después se van a dar cuenta muchas cosas que han mejorado, lo amigos que se han hecho entre ellos. Y uno que ha vivido tanto desde los 5 años con una pelota, se los quiere transmitir, trasladar un poco de esa historia, la mayoría de mis amigos son con los empecé a jugar al básquet. Muy agradecido también a los padres, que han traído a sus chicos, que se han enganchado, que los acompañan, que se juntan entre ellos, toman mate y eso también es gratificante.
-Y ahora se viene la de verano.
-Sí, decidimos que no podíamos dejarlos a los que ya venían sin la posibilidad de jugar en el verano y buscamos un horario que no sea tan complicado, que es los martes de 11 a 12, a partir del 3 de enero. La idea es que todos tengan la posibilidad de hacer deporte, porque nosotros decimos es gratis y después dicen “allá deben cobrar algo”. No, es totalmente gratuita, queremos incluir a todos los chicos de la periferia, del casco urbano de Mar del Plata, que el que quiera tenga un lugar para poder venir a aprender básquet, que es lo que me ha dado tanto a mí. Ahora cambiamos de escenario al del Centro de Ex Combatientes que está bárbaro, que siempre estuvo bueno y ahora le están arreglando el piso, tenemos pelotas nuevas que nos mandó la Secretaría de la Nación y un grupo de profes con muchas ganas, estamos con mi hermano Fernando y yo que soy el coordinador, pero ahora tengo el curso de técnico hecho así que también me meto a dar clases.
-Hoy trabajás con los chicos, ¿soñás en un futuro ser técnico de Liga Nacional, de Peñarol?
-Uno hace el curso para llegar a lo más alto. El puesto de base es también el entrenador adentro de la cancha, me gusta mucho lo táctico, así que ojalá algún día pueda llegar, pero por lo pronto quiero empezar a dirigir y sería mi sueño ser el entrenador de Peñarol
-Estás trabajando con Cheppi, con la Secretaría de Deportes de la Nación, ¿está en tus planes en un futuro entrar en política?
-La verdad que me interesa hacer política, todos los días voy aprendiendo, voy mirando cosas que pasan en Mar del Plata. Nací acá, conozco bastante y me encantaría poder ayudar desde mi lugar. Obviamente no nací en la política, pero creo que uno puede dar su granito de arena para que la ciudad siga creciendo. Ahora estoy con la Secretaría de la Nación, con Carlos Cheppi que se me acercó desde el primer momento que me ocurrió el tema de salud mío me ha llamado, se ha preocupado, así que siempre cerca de él, ojalá algún día pueda aportar mi granito de arena.
Ping Pong
Domingo Robles: Sin dudas el mejor dirigente que vi de Peñarol. Una persona con la que conviví mucho, que me ha ayudado a tomar decisiones importantes en mi vida, tanto en lo deportivo como en lo personal. Siempre se portó de la mejor manera y sacó a Peñarol de lo más profundo y lo puso en lo más alto. Luchamos mucho juntos para que Peñarol esté bien arriba.
Sergio Hernández: El mejor entrenador que tuve en mi carrera. Una gran persona, me ha marcado mucho porque lo tuve desde muy joven en mi paso por Boca. Me enseñó a ver el básquet desde el equilibrio que él tiene y no creo que haya un entrenador como el “oveja” en la Argentina, no sólo desde lo táctico, que para mí es lo mejor que tiene, sino como persona. No dramatiza, tiene mucho equilibrio y es un líder absoluto, sabe llevar el equipo adelante y cuando se terminaba el año y los demás equipos estaban cansados, a nosotros nos quedaban ganas de seguir. Eso es lo que demuestra el gran liderazgo que tiene.
Leo Gutiérrez: El más ganador. Un jugador que hace mejor a los compañeros, que le cambia la mentalidad a los que están al lado y que tranquilamente podría estar jugando en otra liga.
Facundo Campazzo: Un niño grande. Tiene edad de juvenil y juega como un veterano. Además de una gran persona, un jugador sin techo, que no se sabe hasta donde puede llegar. Un caradura total, juega como si estuviera en el patio de su casa y eso lo hace diferente a los demás. No he visto jugadores como él, juega, disfruta, hace cosas sin pensar y por eso le salen las cosas como le salen. No planifica el juego, va, con su talento, su capacidad. Igual ahora está jugando más pensante, está encontrando el equilibrio y en uno o dos años vamos a ver al mejor Campazzo. Si hoy estamos hablando de que cuando estaba con la Selección se decía que podía ir a la NBA, yo estuve en Venezuela y vi a Barea, un jugador parecido a él y no sorprendería que en un tiempo llegue a la NBA.
Fernando Rodríguez: Mi hermano, mi amigo, compartimos desde la infancia, la primera pelota de básquet, ahora mismo la música, la vida, los amigos, todo. Sin duda mi mejor amigo, conoce todo de mi vida, cuando me pasó el problema del corazón fue conmigo a Buenos Aires, me acompañó. La verdad, es en mi vida algo muy fuerte y algo que disfruto día a día por estar con él.
Quilmes: El rival de toda la vida. Al principio lo vivía con una euforia tremenda y después a medida que fui creciendo fui entendiendo como es esto, que es el rival de siempre, que me hizo disfrutar mucho los clásicos y ahora tengo amigos que son de Quilmes, la gente en la calle, con lo que me ha pasado, me saludan, me brindaron su apoyo. Pero es el partido que a todos nos gusta y ojalá se puedan seguir jugando porque a Mar del Plata le hacía muy bien, al deporte de la ciudad le hacía bien y a los chicos también, porque se vivía una semana antes y una semana después.
Peñarol: Mi casa, mi vida, mis amigos, mis familia, todo. Mi papá jugó al fútbol en el club, mis hijos juegan al básquet en el club, ahora estoy yendo mucho más que cuando jugaba, disfruto más la vida social, lo que ha crecido. Va a ser mi casa siempre, creo que he pasado más momentos dentro del club que en mi propia casa. La gente de Peñarol es todo para mí.
“Tato” Rodríguez: Es difícil definirse. Una persona tranquila, que le gusta estar con su familia, sus hijos y que es un apasionado por Mar del Plata y por Peñarol.

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