Esta semana los vecinos de Buenos Aires comenzaron a recibir unos coquetos y bien diseñados sobrecitos verdes con la siguiente inscripción: “Nuevo sistema tributario más equitativo y más justo”. ¿Quién puede retrucar un mensaje tan progresista y justiciero? Después dicen que Mauricio Macri es de derecha; no, el hombre piensa en los pobres, tanto piensa que no para de generarlos y desplazarlos hacia zonas marginales.
Para que tengan una idea de lo que podría pasar en Junín, les resumo las explicaciones macristas a sus salvajes y flamantes zarpazos PRO: “A partir de 2012, entró en vigencia un nuevo sistema de valuaciones inmobiliarias, más equitativo y más justo. Las alícuotas se simplifican a partir de dos componentes: Impuesto inmobiliario, con índices progresivos según el valor de las propiedades, tasa ABL, similar para todos”. ¿Se los resumo? Las boletas llegan, en la mayoría de los casos, con aumentos superiores al 100%, y eso vale también para aquellos que pagaron el año entero por anticipado. Muy legal todo.
En algo hay que darle la derecha a los medios oficialistas: Si el gobierno hiciera una cosa así, Clarín lo destroza en tapa desde el primer día. Como “antídoto” contra semejante saqueo, distintos funcionarios salieron a vender el nuevo mobiliario urbano porteño que, por supuesto, tuvo amplia cobertura mediática (paradas de ómnibus, cartelitos, etc.). Lindos pero un poco caros…
Así, los habitantes de Buenos Aires tendrán adornos “paquetísimos” (bien PRO) en las calles y dificultades a la hora de pagar las ya abultadas cargas impositivas que deben soportar.
La lógica macrista es similar a la aplicada con Boca en su momento por el Jefe de Gobierno: Una cancha maravillosa pero a la que pueden acceder sólo minorías con mucha plata y poder; los demás a amucharse en el peor de los espacios disponibles. Aumentar los impuestos hasta niveles que deberían ser considerados anticonstitucionales sino confiscatorios, es la nueva moda de una clase política mediocre cuya única solución disponible a la hora enfrentar problemas económicos pasa por subir los impuestos, y por hacerlo de manera desmedida e irracional; consecuencia directa y dramática de vivir pensando en el corto plazo o las elecciones del año próximo.
La improvisación en el manejo de lo público y la falta de políticas con “mirada larga”, nos dejan indefensos y sin posibilidades de proyectar. Lo que es más grave aún (desde el punto de vista ético), pasa por esa manía de disfrazar los aumentos con conceptos que implican una tomadura de pelo a la gente que ni siquiera puede enojarse debido a eso de “equitativo y justo”.
Si te van a robar, por lo menos que vengan con un revólver en la mano y se animen a enfrentar las consecuencias correspondientes, no que se presenten con cara de compungidos o escudados detrás de patéticas estrategias de marketing cuyo único objetivo es salvar votos.
Nadie puede planificar un presupuesto familiar si el Estado lo sorprende con movidas de este tipo que, además, se suman a una inflación que se supone no existe pero pega duro, y otro tipo de gastos que no paran de crecer en forma desproporcionada y alienante (por ejemplo, la quita de los subsidios).
De “Gobernar es poblar” pasamos sin escalas a “Gobernar es saquear”. Si el manejo de lo público se reduce a meterle la mano en los bolsillos a la gente ante la falta de divisas, la próxima votamos a un contador de chistes que de mínima nos divierta un rato; al menos el hombre no nos va a aburrir con discursos acerca de la equidad y esa corrección política que se usa para ocultar ineficiencias varias.
De confirmarse las versiones sobre un aumento de tasas en Junín debido a la reducción de fondos, esperemos que, de mínima, Meoni evite contagiarse de Macri y nos ahorre la bronca de leer estos panfletos patéticos sobre la justicia social y otras yerbas mentirosas por el estilo.

Comentá la nota