Como era de esperarse, el intendente Domingo Amaya no se atrevió a vetar la ordenanza que fijaba la suba del precio del cospel a dos pesos y se ausentó de la provincia, posiblemente hasta la semana próxima. El trabajo sucio lo hizo el presidente del Concejo Deliberante, Ramón Santiago Cano, quien ayer al mediodía promulgó la impopular suba tarifaria. De esta forma, desde la cero hora de hoy, el boleto ya rige con su nuevo valor incrementado en un 17,6 por ciento.
La medida fue sancionada el miércoles en el Concejo Deliberante gracias al impulso de la bancada oficialista. En cambio, votaron en contra los opositores Claudio Viña (FR), José Luis Avignone (UCR) y José Costanzo (Partido Autónomo y Federal).
Amaya partió a Capital Federal evitando así el costo político de promulgar la suba o de vetarla. De hecho, el intendente señaló días antes de la sanción del tarifazo que no tenía una “opinión favorable” en cuanto al tarifazo.
“Todo aumento afecta al bolsillo de los tucumanos, por eso hay que ser muy responsables y cautelosos cuando se toman estas decisiones”, había agregado Amaya.


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