Los incrementos son retroactivos a enero, por lo que los porteños también deberán abonar el diferencial cobrado en el primer trimestre, cuando no regían los nuevos valores. La oposición cuestionó la medida y pidió saber adónde va a parar el dinero.
Tal como sucedió con la tarifa del subterráneo, cuando a menos de 24 horas de hacerse con la potestad tarifaria el macrismo la incrementó 127%, los aumentos consignados en materia de ABL evitaron todo tipo de gradualismo, convirtiéndose en un verdadero tarifazo. En tal sentido, la primera boleta, cuyo vencimiento se produce a mediados de abril, incluye también el diferencial entre la tarifa abonada durante el primer bimestre –cuando todavía no estaba vigente el aumento– y el nuevo monto. A este fin, el gobierno porteño introdujo un plan de facilidades para abonar esa diferencia a través del pago de cuotas (hasta diez, sin intereses) siempre y cuando se trate de contribuyentes que no registren deudas. En tanto, quien pretenda abonar de una sola vez todas las facturas del año obtendrá un descuento de 20% en el monto final.
¿Qué criterio se utilizó para los aumentos? En principio, la regla fue la de equiparar la valuación fiscal de las propiedades con su valor real de mercado. La Valuación Fiscal Homogénea (VFH) es la principal variable a la hora de consignar las partidas, y se calcula a partir del valor económico e incidencia del terreno según la ubicación geográfica, es decir, está íntimamente relacionada con el valor de mercado de cada propiedad. De hecho, la VFH consiste en un porcentaje que no puede exceder el 20% del valor de mercado. Según el gobierno que encabeza Mauricio Macri, al no producirse aumentos de ABL en los últimos cuatro años, el valor de algunas partidas había quedado “retrasado” frente a las subas constantes en el mercado inmobiliario.
No obstante, desde diversos sectores de la oposición cuestionaron la operatoria macrista. “Cuando se votó el Presupuesto 2012, todos los bloques estuvieron de acuerdo en realizar un relevamiento justamente para equiparar los valores. En la práctica no se hizo así, se dio un aumento indiscriminado, con un piso de 66% para 2012 y como máximo 300 por ciento. Las partidas que venían con atraso siguen con atraso”, aseguraron desde el sector que conduce el legislador Alejandro Amor, del Frente para la Victoria (FPV).
En la misma sintonía se expresó la legisladora Laura García Tuñon (Proyecto Sur), quien además expuso la incertidumbre en torno al destino que el PRO dará a los ingresos extra que perciba como consecuencia de los aumentos. “No se sabe qué van a hacer con el dinero que van a recaudar. Por eso, en diciembre nuestro bloque votó en contra. Porque no sólo hay que mirar la casa y dónde está, sino también qué pasa dentro de esas casas. Si son inquilinos, si son madres solteras, si son jubilados. Hay que ver qué pasa en cada caso”, explicó en declaraciones radiales.
El estudio requerido hubiese llevado a analizar detalladamente los casos de las partidas por cada comuna, por lo que no hubiese estado listo por lo menos hasta 2013, un plazo que chocaba con los requerimientos fiscales del gobierno porteño.
Con los nuevos valores, el gobierno porteño estableció un “piso” a partir del cual ningún contribuyente abonará menos de $ 600 al año por su inmueble, mientras que en el caso de cocheras y bauleras el mínimo será de $ 200 anuales. Según datos del gobierno porteño, la mitad de los porteños pagaba antes de la suba algo menos de $ 50 por mes de ABL, en tanto que cerca de un 20% aproximadamente, menos de $ 34.
El objetivo del Ejecutivo porteño es llevar aire a las finanzas de la Ciudad de Buenos Aires. Con los nuevos valores espera recaudar $ 2314 millones, lo que equivale a $ 924 millones más que el año pasado. <


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