El usuario lo percibirá con la boleta de agosto. El EPRE tiene 20 días para definirlo.
El último aumento había sido en julio pasado, cuando promedió el 5,48% (ver infografía).
Esta vez no hubo quejas por falta de inversión, aunque sí por el direccionamiento que tuvo el dinero que destinó ESJ a obras. En este sentido, el propio presidente del EPRE, Jorge Rivera Prudencio, fue categórico y dijo que ‘’la inversión no fue eficiente y se notó en enero con los cortes de servicio que hubo’’.
Con los dichos del funcionario, se puso sobre la mesa un tema incómodo para la firma de capitales chilenos, el de la ‘’calidad de servicio’’. Pero otro de los temas en que reparó el ente controlador, es un desfasaje de 3.727.148 pesos a favor de los usuarios por ingresos de más que obtuvo la distribuidora tras dejar de ser Calingasta un sistema aislado y que deberán ser devueltos. Además el proyectado de la demanda fue materia de análisis, colocando el guarismo a fin de este año sobre los 10,4%, casi 2 puntos más que lo que venía promediando los últimos años. En tanto, desde Energía San Juan cargaron las tintas con las variable de costos, entre ellas el tema salarios e insumos, ítems que le dieron fuerza al 6% pretendido.
Este ajuste tarifario es el primero tras la decisión del Gobierno nacional de empezar una progresiva quita de subsidios, motivo que terminó retrasando esta audiencia de finales del 2011 a esta fecha, con la idea -explicaron por lo bajo- que el escenario fuera más calmo.
SUBSIDIOS, SIN DEFINICIONES
El tema de quita de subsidios también fue materia de debate en la audiencia. Desde el EPRE explicaron que luego de hacerse foco en countries y barrios privados, se viene una segunda etapa donde se sabe que abarcará a un abanico más grande de usuarios, aunque no explicaron cuándo comenzará y menos aún de cómo será el criterio para aplicarlo. Lo que sí se sabe es que a los domicilios de esos usuarios llegará una boleta con subsidio y otra sin subsidio, quedando claro que si el usuario abona la que no posee aporte del Estado queda para siempre sin este beneficio. Pero en el caso que el cliente pague la factura subsidiada, deberá adjuntar con ella un formulario en donde deberá justificar que su condición socio-económica es lo suficientemente precaria como para seguir siendo objeto de un subsidio. Esa declaración jurada será analizada y es pasible de ser rechazada, porque habrá un entrecruzamiento de datos, por ejemplo con la AFIP. En cuanto a las industrias, mantendrían por ahora el subsidio, explicaron.
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