Tarifa del agua: desfasaje con el resto de la Provincia

Las boletas en el Conurbano subirán por la quita de subsidios. La Provincia dice que no habría aumentos en la región, pero hay dudas.
Las últimas medidas dictadas por el Gobierno nacional respecto a la quita de subsidios a los servicios públicos apuntaron ahora sí a las tarifas residenciales, después de haber anunciado los primeros recortes a distintos sectores económicos con alta rentabilidad.

Según anunciaron el ministro de Economía, Amado Boudou, y el de Planificación, Julio de Vido, a partir del primero de enero el Estado dejará de subsidiar a los usuarios que viven en Barrio Parque y Puerto Madero en Capital Federal y aquellos que residen en los barrios privados y countries del todo el país.

La otra resolución es que el resto de los usuarios, independientemente de su nivel de consumo y posición económica, tendrán que manifestar si quieren o no seguir gozando del beneficio de los subsidios. Lo harán a través de un “registro voluntario de renuncia a los subsidios” al cual se podrá acceder por internet.

En el caso del agua, desde la empresa Aguas y Saneamientos Argentinos (Aysa), que provee de servicio a 8.450.851 habitantes entre Capital Federal y el Conurbano bonaerense, aseguraron que la tarifa promedio, que hoy está en $ 25, ascenderá a $ 75 una vez que se corten los subsidios.

Según el nuevo organigrama del Gobierno, a partir del 1° de diciembre los usuarios van a empezar a recibir las cartas en las que deben manifestar su voluntad y/o necesidad de continuar con el subsidio.

El agua en la ciudad

El caso de la empresa que presta servicio en la ciudad, ABSA, es diferente, dado que no recibe subsidios directos del Estado nacional, y quedaría afuera de esta situación.

ABSA pertenece en un 90% a la provincia de Buenos Aires y el 10% restante es de los trabajadores, representados por el Sindicato de Obras Sanitarias (Sosba).

Fuentes del Ministerio de Infraestructura, área de la que depende Absa, por el momento descartan que haya planes de aumento tarifario en el corto plazo, “salvo que ocurra alguna situación extraordinaria el año que viene”. Lo cierto es que la política a nivel nacional que marca el kirchnerismo va en sentido contrario: dejar de solventar a sectores económicos y también usuarios residenciales que pueden pagar la tarifa, lo que realmente cuesta.

A partir de enero, las facturas del agua en la región -que están en un promedio de $ 50- tendrán un desfasaje con respecto a las que se cobrarán en Capital Federal, algunas zonas del Conurbano y del resto de la Provincia. Quedarían por lo menos $ 25 por debajo de la media.

En la actualidad, ABSA presta servicios en 80 localidades pertenecientes a 62 partidos de la provincia de Buenos Aires. A pesar de que la situación fiscal bonaerense será más complicada el año que viene, y por lo tanto mantener la tarifa del agua será un costo más importante, por el momento niegan que vaya a haber modificaciones en las tarifas residenciales.

El peligro de la discrecionalidad

Susana Andrada, presidenta del Centro de Educación al Consumidor resaltó dos cuestiones preocupantes: “En primer lugar, nosotros cuestionamos por qué se tienen que sacar los tres subsidios juntos, es decir, de tres servicios públicos que son básicos y elementales, en vez de ser algo gradual durante todo 2012 para que el consumidor pueda adaptarse a nuevas medidas y nuevos aumentos”.

Luego, Andrada resaltó el otro problema referido a la declaración jurada que todos los usuarios tendrán que presentar si quieren conservar la tarifa subsidiada, según los anuncios realizados por Amado Boudou y Julio De Vido.

“Otra de las cosas que ponemos en cuestión es la discrecionalidad, es decir, a quién le van a otorgar el subsidio y a quién no. También eso genera mucha incertidumbre en los usuarios. Por el momento, eso queda librado a la suerte de la decisión de un funcionario, no existen parámetros claros”, aseguró y ejemplificó: “Si yo soy una persona que está en un estado de necesidad y cuento con una medicina prepaga por cuestiones de salud, puedo llegar a ser considerada una persona pudiente y me pueden quitar el subsidio”.

Buscan que no se note la inflación

La estrategia del Gobierno nacional a la hora de empezar a desmantelar la pesada estructura de subsidios que golpean sobre las cuentas fiscales fue la de comenzar por sectores que no impactarán tan fuertemente sobre el índice de precios al consumidor (IPC) que mide el Indec.

Por eso, el recorte empezó sobre la energía y no sobre el transporte.

Según un informe del Banco de la Ciudad de Buenos Aires, la tarifa del transporte (contemplando ómnibus, trenes y subte) incide un 4,893% en el gasto de los hogares, un 50% superior a la del gas, luz y agua.

“La clave para acotar el impacto inflacionario de un recorte de subsidios pasaría por moderar las subas en el rubro transporte, cuyo peso en el consumo de los hogares y, por ende, en los índices de precios resulta hoy mucho más elevado que el de la energía”, reza el informe.

El trabajo prevé que los incrementos en las boletas residenciales tendrían un impacto directo en “los índices de precios de entre 3 y 5 puntos porcentuales”, que si se incluyera al transporte sería muy superior.

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