Mientras directivos de Repsol se retiraban, los gobernadores y el Gobierno se juntaron
Hasta hacía unos minutos, en el piso 33 del edificio de la compañía, en Puerto Madero, reinaba el hermetismo. Uno por uno fueron llegando los gobernadores para reunirse con el ministro de Planificación, Julio De Vido; el viceministro de Economía, Axel Kicillof, y el subsecretario de Coordinación y Control de Gestión, Roberto Baratta. LA NACION aguardó en el pasillo y fue testigo de la escena hasta que, en medio de abrazos, los participantes salieron del salón. Peralta, de jean y saco azul, prolongó los saludos y, por eso, perdió el ascensor y el chiste de Buzzi.
Se abrió la puerta y, a esa altura, los gobernadores parecían jugadores de fútbol poco antes de salir por el túnel a la cancha. "Vamos, vamos que ya está. A enfrentar a la prensa", dijo el salteño Juan Manuel Urtubey. Eran las 17 cuando Buzzi comentó a LA NACION antes de salir del edificio que los empleados no iban a ser tocados, pero los directivos, sí. "Vuelan todos", afirmó. Ríos corrió desesperada a encender un cigarrillo.
Funcionarios se acercaron al edificio de Puerto Madero para tomar posesión de la empresa petrolera. Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo
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Funcionarios se acercaron al edificio de Puerto Madero para tomar posesión de la empresa petrolera. Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo
Unas horas antes, los que también corrieron, pero no para fumar, fueron los directores de Repsol y del Grupo Petersen, de los Eskenazi. Un joven de seguridad comentó, chasqueando los dedos y señalando la salida: "A la una ya no quedaba ni un gallego acá". Los que no alcanzaron a llevarse sus cosas (les dieron no más de 10 minutos para sacarlas) las mandaron a buscar. En el piso 32, el chofer de uno de ellos cargaba dos cajas de Correo Argentino. "Agarramos lo que pudimos porque fue todo de sorpresa", se excusó. Unos 16 ejecutivos fueron incluidos en una lista de despedidos "de inmediato".
A las 17.30, el neuquino Jorge Sapag explicó que el pago a Repsol por el 51% de las acciones se hará con el presupuesto nacional. "Yo dije en la reunión que en Neuquén no tenemos un peso", se rió. "Pero primero hay que ver cómo sale la ley y cómo camina el juicio por expropiación", agregó.
En el interior del edificio, el murmullo se propagaba por los pasillos. "Andá buscando un abogado", bromeó un empleado a otro. Los celulares estaban al rojo vivo. "No sé. No tengo ni idea de lo que va a pasar", gritó un joven en el piso 12. "Bueno, ahora ya está. No queda otra que esperar a ver qué va a pasar con nosotros", se resignó otro, frente a su compañero.
Nancy se enfermó hace 13 años, cuando YPF se privatizó. Ahora, sube y baja desde el hall central hasta el piso 33 acompañando a gobernadores y asesores. "Lo que pasa hoy me hace acordar a aquel día. Claro que ahora es al revés", comentó a este cronista. La puerta vidriada, que separa el pasillo del salón de reunión, sigue sellada. Sólo se abre para que Nancy haga pasar a un rezagado: el formoseño Gildo Insfrán saluda y entra en silencio.
Mientras varios gobernadores declaraban en la vereda, De Vido, Baratta y Kicillof seguían encerrados en el piso 33. Poco antes de las 19, el primero bajó directo a la cochera y abandonó el lugar en auto, por primera vez como interventor en YPF.
El clima del encuentro fue cordial, relató Urtubey. "Una reunión de trabajo", aclaró. "Ya veremos cómo se le paga a Repsol, pero lo crucial hoy era ver cómo mantener operativa a YPF." ¿Cómo? "Hay yacimientos que pueden rendir más y los haremos producir. Se importará menos combustible y quedará para invertir", respondió.
La cantidad de empleados que marcan tarjeta a la salida da una idea de la envergadura de la petrolera. A las 18, nueve horas después de haber ingresado con Repsol como accionista mayoritario, se retiran de una compañía que ahora tiene otro dueño. "Chau, mañana nos vemos... Bah, eso creo...", se despidió uno. Nadie les informó qué pasará.
Las luces se encendieron en el enorme edificio con vista al río y el personal de seguridad revisó las planillas de ingreso, donde Kicillof y Baratta seguían sin tacharse (aún adentro). "Así que ahora manejan todo estos tipos", dijo uno. "Ajá", asintió otro.
Para Repsol, "es ilícita y discriminatoria"
La petrolera Repsol consideró ayer "ilícita y gravemente discriminatoria" la expropiación parcial por parte del gobierno argentino de su filial YPF, y anunció que tomará "todas las medidas legales que procedan" para salvaguardar sus intereses y los de sus accionistas. "Repsol considera que la medida anunciada es manifiestamente ilícita y gravemente discriminatoria, que no se ha justificado de forma alguna la utilidad pública que se persigue con la misma y que supone un patente incumplimiento de las obligaciones asumidas por el Estado argentino en la privatización de YPF", dijo la compañía en un comunicado..








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