¿Tú también, Alemania?

Por Mariano Grondona

Cuando Julio César advirtió que entre los conspiradores que blandían sus dagas contra él en el Senado Romano se hallaba Marco Junio Bruto, a quien había adoptado como hijo, dejó caer su toga y ya no se defendió mientras pronunciaba sus postreras palabras "¿tú también Bruto, hijo mío?". Lo impensable para César, la traición de Bruto en nombre de la República a la que el propio César había pisoteado, acababa de ocurrir.

La canciller alemana Angela Merkel, la postrer defensora a ultranza del euro y de la disciplina fiscal que esta defensa según ella exige, ¿podría decir lo mismo ahora, al ver que su propio pueblo le ha dado la espalda en las elecciones parciales pero cruciales del último domingo en el Estado de Renania del Norte-Westfalia, el mayor de Alemania con 18 millones de habitantes, donde su partido democristiano, la CDU, acaba de perder por abrumadora mayoría? Podria decir "¿tú también, Alemania?"

Hasta ahora Merkel capitaneaba una política de austeridad para salvar a Europa de la crisis de recesión y desempleo que la agobia

Hasta ahora Merkel capitaneaba una política de austeridad para salvar a Europa de la crisis de recesión y desempleo que la agobia. Pero en el Estado de Renania del Norte-Westfalia, con el cual hasta el domingo pasado Merkel contaba como si fuera un bastión, la oposición conjunta de los socialdemócratas y los verdes, que proponen al contrario de Merkel un aflojamiento fiscal en nombre del crecimiento económico, logró el apoyo del 50 por ciento del electorado contra el magro 26 por ciento que obtuvo la canciller.

Hace diez días, los partidarios del aflojamiento fiscal eligieron en Francia a François Hollande, que también había levantado la bandera de la "antiausteridad" contra Nicolas Sarkozy , el principal socio europeo de Merkel. Pero la catástrofe electoral de Merkel en Renania del Norte-Westfalia, donde están grandes ciudades como Düsseldorf, Bonn y Colonia, cala más hondo porque ya no afecta sólo a Sarkozy y a Francia sino también a Merkel y Alemania. Sin su fortaleza en Europa, y mientras su principal rival la socialdemócrata Hannelore Kraft, una líder más "pragmática" y "dispendiosa" que la inflexible Merkel, la ha vencido, la canciller aparece ahora como la gran derrotada del domingo. La conclusión parece insoslayable: ya son menos los que predican la austeridad tanto en Francia como en Alemania, mientras la bandera del crecimiento económico y el aumento del gasto público ondea por casi toda Europa, dejando de paso en soledad al primer ministro conservador inglés David Cameron y al presidente español Mariano Rajoy, los predicadores principales de la austeridad que todavía quedan. El eje de la política europea, ¿está pasando entonces de la centroderecha partidaria del ajuste fiscal a la centroizquierda "dispendiosa" de Kraft y Hollande?

Ya son menos los que predican la austeridad tanto en Francia como en Alemania, mientras la bandera del crecimiento y el aumento del gasto público ondea por casi toda Europa

El campeón doctrinario de la corriente que hoy prevalece en Europa es Paul Krugman, quien desde sus columnas en The New York Times ha venido propagando la tesis "keynesiana" según la cual en tiempos de crisis, en vez de gastar "menos" el Estado debe gastar "más", para estimular la demanda y el empleo.

El cambio radical del humor europeo que venimos de subrayar admite dos interpretaciones opuestas. Puede ocurrir que Krugman tenga razón y que, por lo tanto, los votantes europeos hayan comenzado a girar hacia Keynes, cuya doctrina podría salvarlos finalmente del desastre.

Pero también puede ocurrir que no sólo los europeos sino hasta los alemanes se equivoquen al escoger la vía del menor esfuerzo, y que pagarán un alto precio por hacerlo. Esta es la tesis del escritor chileno-español Mauricio Rojas, quien ve en esta oscilación de la derecha a la izquierda una suerte de neopopulismo europeo, más sofisticado pero igualmente contraproducente que el populismo latinoamericano de un Hugo Chávez y, peor aún, sin contar con sus inagotables pozos de petróleo. Según Rojas, que también escribió la Historia de la crisis argentina, los europeos de hoy, habiéndose "malcriado" por décadas en función de la cultura facilista del Estado de Bienestar, que multiplica los derechos de los ciudadanos e ignora sus deberes, sólo conseguirán a partir de la derrota de Merkel hundirse más aún en la decadencia por haber renunciado a esa otra cultura del ahorro y el esfuerzo a la que deben su pasado de grandeza..

Comentá la nota