Los productores tamberos que mantienen bloqueadas varias industrias lácteas desde la noche del jueves deliberaban en Rafaela -al cierre de esta edición- sobre la continuidad de la protesta, que consiste en impedir el ingreso de leche cruda y la salida de productos elaborados en unas 7 plantas de Santa Fe y Córdoba.
A través de comunicados de prensa emitidos a última hora de ayer, el CIL (Centro de la Industria Lechera, que agrupa a las usinas más grandes del país) y la Junta Intercooperativa de Productores Lecheros (representante de las cooperativas que procesan leche) anunciaron que mantendrían para la materia prima recibida en junio los valores pagados en mayo. En Santa Fe, según la estadística del Ministerio de la Producción en base a lo que informan mensualmente las industrias, ese mes se pagó un promedio de $1,565 el litro, apenas $0.012 más que en mayo de 2011. Con un incremento en los costos del 22%, el precio de venta en el último año es el mismo (apenas 0.8% superior).
La protesta se desencadenó el jueves por la noche en Suardi, cuando un grupo de tamberos decidió bloquear la planta de Verónica ante el anuncio de la firma sobre una baja de 5 centavos por litro para la leche de junio, más otro recorte igual en la de julio. Con el correr de las horas las protestas se extendieron y otras usinas fueron tomadas durante todo el día viernes y en las primeras horas de hoy. La más reciente se produjo esta mañana en la planta de Saputto en Rafaela, que se sumó a las de Williner en Bella Italia y Suardi, Sancor y Lactear en Morteros (Córdoba), Corlasa en Esperanza y Milkaut en Franck y San Jerónimo Norte.
¿Todos pierden?
“Las industrias retrocedieron y prometieron mantener el precio de mayo para la leche de junio pero eso es apenas una aspirina; estamos cobrando lo mismo que hace un año y reclamamos una mejora en los valores”, dijo a El Liltoral el titular de Meprolsafe Oscar Poi, mientras terminaba de definir con el resto de la dirigencia el lugar y la hora donde se reunirían este mediodía. En un principio el encuentro iba a realizarse en San Francisco a pedido del subsecretario de Lechería de la Nación, Arturo Jorge Videla, pero los tamberos consideraron que no tenían nada que charlar con el funcionario, a sabiendas de que “no se tomaría ninguna decisión política”, y decidieron organizar su propia asamblea en Rafaela. “En las primeras horas de la tarde ya se sabrá qué determinación tomamos”, indicó el dirigente santafesino.
El presidente de CIL, Miguel Paulón, ratificó que “es imposible subir el precio al tambero” en virtud de la situación que atraviesan tanto el mercado interno como el externo. Incluso advirtió que el sector viene “trabajando a pérdida en los últimos meses” por el agobio financiero que padecen. En tal sentido aseguró que por cada tonelada de leche en polvo colocada en Argelia a u$s2.875 genera una pérdida de u$s600, mientras que tiene un quebranto de u$s200 en las que se envían a Brasil, que paga u$s3.400. “Con el valor pagado al tambero en mayo, la tonelada de leche en polvo debería valer entre u$s3.500 y u$s3.600”, aseguró el ejecutivo.
A diferencia de otras protestas tamberas, en esta oportunidad la dureza de la medida se refleja en el freno al ingreso de leche cruda a las usinas, razón por la cual las industrias -desde hoy- dejaron de recolectar la materia prima en los tambos, que no tienen otra alternativa que volcar el producto en las cunetas.
Frente a este panorama, Paulón estimó: “Vamos a tener producto por tiempo; durante una semana a 10 días no habría faltante en góndola”. Se refería a los artículos elaborados, mientras que para leche fluida consideró que el plazo sería menor -de 5 a 6 días-, aunque esta situación no lo preocupaba porque las principales plantas abastecedoras (Sancor y Mastellone, en provincia de Buenos Aires), se encuentran liberadas.


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