Es uno de los tantos conceptos negativos que surgen del análisis que el radicalismo realizó en Tucumán con el objeto de avanzar en un proyecto de reactivación de los ferrocarriles argentinos.
En la cumbre radical que se llevó a cabo en Tucumán el viernes último, reuniendo a los máximos referentes de los correligionarios (Ernesto Sanz, Julio Cobos, Ricardo Alfonsín, Mario Barletta, entre otros), se detallaron los principales lineamientos de la iniciativa, que es recalcada como de importancia institucional al ser instrumentada como política de estado imprescindible. En este sentido, en su alocución ante la prensa y militantes del centenario partido, Morales expuso que el ferrocarril, que ostentaba una posición dominante en el mercado hasta la generalización del automotor, fue perdiendo paulatinamente su participación en el sistema.
Se recalcó al respecto que varios factores contribuyeron en dicho retroceso "como la falta de políticas ferroviarias claras y de inversiones necesarias para mantener y modernizar tanto la infraestructura como el material rodante. Además, el avance de la producción automotriz y el incremento en la red vial pavimentada incidieron en una competencia creciente con camiones, ómnibus y automóviles particulares", consignó Morales.
A través de un breve racconto histórico se recalcó que hacia fines de la Segunda Guerra Mundial el país contaba con 47.000 kilómetros de red ferroviaria, mientras que en la actualidad esa extensión alcanza los 20.168 kilómetros entre redes de carga, pasajeros interurbanos y pasajeros metropolitanos, según datos de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).
No faltaron las críticas a las gestiones kirchneristas a las que se les achacó no haber consolidado este sistema de transporte pese a los índices de crecimiento que registró Argentina en los últimos nueve años. "Hoy todo sigue igual, es decir, peor. Los concesionarios no invierten, todo lo pone el Estado en forma de obras y subsidios, y el que cobra es el concesionario. Mientras tanto, la gente sigue viajando en pésimas e inhumanas condiciones. Los usuarios son víctimas de la inseguridad que significa la falta de mantenimiento de los vagones, además la falta de higiene torna insalubre cualquier viaje", estipula en sus fundamentos el proyecto en cuestión.
Respecto a los pasajeros, cabe aclarar que el 97 por ciento de los mismos fueron transportados en la red de subterráneos y de trenes metropolitanos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Siguiendo este lineamiento, Morales adujo que el transporte de pasajeros interurbano de largo recorrido junto a los trenes regionales es prácticamente inexistente en cuanto a su incidencia como servicio para los usuarios.
Aquí puede señalarse que dentro del conglomerado de transporte de pasajeros se encuentra el servicio brindado por Ferrocentral S.A. que cubre el tramo Buenos Aires-Tucumán-Buenos Aires.
En la conferencia de prensa brindada por los radicales, se recordó que en junio de 2009, Cristina Kirchner anunció la puesta en marcha del tren urbano de Tucumán, que realizó un primer y único viaje el día del anuncio. Por su parte, la dupla Apolo comprada en España se encuentra en un estado de abandono en la Estación Central Córdoba.
"La Argentina está frente a la imperiosa necesidad de cambiar de matriz actual del transporte. El 94% de lo que se produce en el país se transporta en camiones y sólo un 3,5% en tren. Mientras Argentina transporta por ferrocarril el 3,5 a 6% de la carga total, en Francia se transporta el 40%, en Rusia el 80%, y en Brasil o México el 25%", detalló Morales, a modo de comparación.
Vinculado a ello, se menciona que actualmente para una distancia promedio de 500 kilómetros, el flete del tren es un tercio del costo del camión.
En lo que se refiere a la industria ferroviaria, el radicalismo indicó que el taller de Tafí Viejo "que hoy es una vergüenza nacional, era un ejemplo de producción y trabajo ya que contaba en 1950 con 5.500 empleados y hoy no tiene más de 100". Además, se resaltó que allí se fabricaron entre 1940 y 1943 los primeros coches de pasajeros con aire acondicionado, producía coches dormitorios, vagones de carga ventilados y cubiertos, vagones petroleros, aguateros. E incluso, se mencionó que la fábrica de locomotoras Henschel de Alemania enviaba a Tafí a probar sus prototipos.
"Como resultado de las políticas de transporte que han priorizado mantener el estado de emergencia para favorecer a los amigos del Gobierno, hoy la Argentina tiene un sistema ferroviario anticuado, con infraestructura obsoleta, con material rodante más apto para el museo que para brindar servicios y con una organización institucional fragmentada y anárquica propiciada por una política de subsidios direccionada a mantener la connivencia entre funcionarios, gremialistas y empresarios corruptos", consideró Morales.






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