Los insurgentes atacaron edificios públicos y embajadas. En la represión murieron 19 integristas y fueron heridos varios civiles.
En los ataques, que comenzaron al mediodía, perdieron la vida 19 insurgentes y otras 28 personas resultaron heridas (14 civiles y 14 policías), de acuerdo con la versión de las autoridades afganas.
Las principales acciones armadas tuvieron lugar en la capital afgana, donde los insurgentes provocaron explosiones y se atrincheraron en varios edificios.
El jefe de la brigada criminal de la policía de Kabul, Mohamed Zahir, explicó que un grupo talibán se introdujo en el hotel Kabul Star, situado en el céntrico barrio de Wazir Akbar Khan, desde el que disparó contra embajadas y edificios oficiales cercanos. El portavoz talibán Zabiulá Muyahid dijo a Efe que los insurgentes atacaron en esta zona el Palacio presidencial –donde, según su versión, mataron a varios guardias al atacarlos con cohetes–, la embajada alemana y el cuartel general de misión afgana de la OTAN (ISAF).
Un tercer grupo de insurgentes se refugió en un edificio en construcción en la Avenida de Darulaman, en el oeste de la ciudad, desde donde dispararon sus municiones contra el Parlamento nacional afgano y la embajada de Rusia.
En Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar, varios insurgentes atacaron una sede del equipo de reconstrucción regional de las fuerzas de la OTAN.
La última gran embestida de este tipo en Kabul ocurrió en septiembre pasado. Su objetivo fue la embajada de EE UU y el cuartel de la OTAN, y causó al menos siete muertos. La guerra afgana se halla en uno de los momentos más sangrientos desde la invasión de EEUU y la caída del régimen talibán a finales de 2001. Las fuerzas internacionales empezaron en julio a retirarse gradualmente de Afganistán y a traspasar la competencia de la seguridad al Ejército y policía afganos. Este proceso deberá concluir en 2014, si se cumplen los plazos previstos.<
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