Tajante mandato de Casa Rosada: "Hablen y arreglen"

Tajante mandato de Casa Rosada: "Hablen y arreglen"
Pichetto y Weretilneck abrirán una etapa de diálogo. Unir al FpV, el mensaje de Abal Medina.
Un "fuerte llamado de atención" en nombre de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner -quien pasó a saludar-, lanzó anoche el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, al gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck y al jefe del bloque de senadores del Frente para la Victoria, Miguel Pichetto, enfrentados políticamente por la gestión de la provincia.

"El gobierno nacional está profundamente preocupado y nos ha pedido el máximo esfuerzo para que zanjemos nuestras diferencias y se estabilice la situación", definió Pichetto al cabo de una reunión de 100 minutos. El mandatario, que estaba a su lado, asintió con cara seria e informó que no tomaría ninguna decisión de trascendencia (cambios en el gabinete, por caso), mientras mantenga abierto el canal de diálogo personal con el titular del PJ rionegrino.

Este diario pudo saber que ambos dirigentes, que se fueron de la Rosada con la sensación de haber recibido "un fuerte tirón de orejas", comunicarán detalles de la reunión a sus respectivos adherentes y luego establecerán una agenda de encuentros que podrían prolongarse no mucho más de una semana.

"No hubo acuerdo... pero tampoco ruptura", dejaron trascender del lado del legislador. En la jefatura de Gabinete, la vocera Graciela Lamouret, negó una convocatoria oficial y dijo haberse enterado de los entretelones del pleito a través de "Río Negro".

De hecho, Weretilneck y Pichetto hablaron brevemente con este diario tras salir por la explanada que da a la calle Rivadavia. Si bien se negaron a dar pormenores, se conoció también que ambos plantearon crudamente sus visiones distintas sobre la forma en que se administra la provincia y que Abal Medina los conminó en más de una ocasión a garantizar la gobernabilidad, la unidad del FpV en la provincia y preservar ("cuidar" fue su expresión) la figura de Pichetto, no sólo en función de su rol legislativo, sino también de conductor del PJ provincial, sacudido porque varios de sus referentes en la provincia pasaron a seguir directivas del titular del Ejecutivo.

Tampoco habrían sido ajenos al análisis conflictos como los existentes en fuerzas cristinistas de Chubut, Tierra del Fuego y Santa Cruz. Igualmente, se pasó revista a problemas sociales en Neuquén. En todo momento, Weretilneck hizo notar que en Río Negro la situación es tranquila y que no se prevén dificultades financieras. "Estos días se vinieron diciendo muchas cosas subidas de tono. Tenemos que desactivar a los espíritus más beligerantes", concedieron fuentes cercanas a Weretilneck.

"Hay posibilidades de unificar de ambos lados. Ahora hay un sendero abierto para que lleguemos un entendimiento. Después del diálogo se verá si seguimos por el mismo camino o hay una bifurcación", acotaron con cautela voceros de Pichetto.

El trato entre Weretilneck y Pichetto fue frío pero cordial. Tanto que al despedirse el senador le preguntó al dirigente del Frente Grande si quería que lo llevase con su auto. El mandatario agradeció, pero dijo que lo esperaba su chofer.

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