Los tres gremios docentes “duros” aún esperan que sus teléfonos suenen y que, desde el otro lado de la línea, funcionarios del Gobierno provincial los convoquen para continuar con el, hasta ahora infructuoso, diálogo y evitar próximas medidas de fuerza. Sin embargo ayer, el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación (SUTECO) presentó una nueva propuesta de mejora salarial, en la que bajó un poco su pretensión (tampoco demasiado) para destrabar el conflicto.
El SUTECO insistió, en incontables ocasiones, que el Gobierno provincial está en condiciones de mejorar en $200 el básico de los docentes en una sola cuota y no en un incremento escalonado de $33 como estipuló la administración correntina.
Además, desde este gremio señalan que la Provincia puede dar tal mejora sin depender de la reprogramación de sus deudas.
Sin embargo ayer emitieron un comunicado donde flexibilizan su posición. En ella comentan que el Gobierno ya volcó los fondos suficientes para mejorar,que en julio, en $33 el básico de los docentes. También apuntan que de mantener el esquema se incrementará otro $33 en los haberes de agosto. “Por lo tanto, si el planteo del Gobierno se presentara formalmente en la mesa de negociaciones y que el adelantamiento a septiembre de 132 pesos fuera sin que figure el requisito de la firma del convenio nacional (desendeudamiento), SUTECO bajaría a consulta la misma para conocer la opinión -que será vinculante- de la docencia”, señalan.
Los tres gremios docentes “duros” (SUTECO, ACDP y el sector de SADOP que responde a Nancy Coronel) frenaron momentáneamente la implementación de medidas de fuerzas. Saben que la continuidad de los paros sólo generaría un desgaste que podría terminar siendo contrario a sus intereses. Sin embargo, las “bases” presionan por mejoras que se vean reflejadas efectivamente en el salario de bolsillo que perciben. Ante esta disyuntiva buscan que la salida la dé el propio rival: el Gobierno.
La mínima flexibilización en la demanda salarial (que se adjunta a una extensa lista de requerimientos de tipo laboral) podría ser la punta del iceberg en el conflicto entre gremios y Gobierno que ya dejaron a los niños con ocho días de clases menos, como consecuencia de los paros.

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