Las operaciones programadas se postergaron en el Castro Rendón. Sólo atendieron urgencias.
La situación fue diferente en el hospital Heller, porque en el oeste de la ciudad prácticamente no se sintió el cambio de coloración en el agua. En clínicas privadas, en tanto, recurrieron a sistemas propios de filtración, similares al que se instalará en el Castro Rendón.
“El problema principal que tuvimos fue por las máquinas con las que se esteriliza el instrumental quirúrgico, porque son muy costosas y pueden dañarse si usamos un agua con presencia de barro”, explicó José Cormenzana, jefe de cirugías del hospital regional.
Remarcó que sólo postergaron las operaciones programadas o de rutina y sí atendieron las urgencias. En ese caso, usaron instrumentos que mandaron a esterilizar al Heller.
Cormenzana aclaró que, si bien transfirieron dos cirugías de traumatología al hospital Centenario, se trató de una medida excepcional porque el quirófano de esa ciudad estaba disponible. Subrayó que “no hubo necesidad de derivaciones porque no eran casos imprescindibles y entendemos que no es conveniente sobrecargar a otras localidades o al Heller, dado que el problema durará uno o dos días”.
El director del Castro Rendón, Adrián Lammel, añadió que la coloración oscura del agua también afectó otras áreas del hospital, como hemoterapia, aparatología y laboratorio, donde no quedó otra alternativa que usar bidones para la limpieza de los instrumentos. “Hicimos una compra especial para que el barro no afecte los equipos y pedimos una provisión extra de unos 70 botellones de 20 litros”, contó.
Informó que, para evitar que se repitan los trastornos, “se mandó a instalar un sistema de filtros especial que ya se había pedido hace rato y lleva un tiempito colocarlo porque no es sencillo, ya que tiene como un sistema paralelo de agua más otros tanques”. Esa instalación demandó alrededor de 40 mil pesos. “Para el hospital es costoso, pero sirve para tenerlo como alternativa en estos casos”, indicó.
En el sector privado las cirugías se realizaron con normalidad porque muchos cuentan con sus propios sistemas de filtración. Humberto Lorandi, director del Policlínico Neuquén, explicó que a ellos no los afectó la turbidez “porque esto no es nuevo, pasa cada vez que llueve desde hace años, y nosotros tenemos colocados expendedores de agua para internación y filtros para los equipos, que habrá que cambiarlos más seguido nomás”.
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