Por la canalización del río es más la gente que se baña en el Suquía. El puente Santa Fe es el “nuevo balneario” a pocas cuadras del centro.
El dato surge de la Patrulla del Río, división que controla el Suquía y que depende de la Dipas. Sus inspectores aseguran que se ve un 30 por ciento más de gente en el curso de agua que atraviesa la ciudad al tiempo que algunas organizaciones ambientales locales advierten sobre el estado de deterioro del río por contaminación.
“Estamos en enero y es mucha la gente que no está en la ciudad, en diciembre vimos que este sector se llenó y calculamos que a medida que las obras vayan avanzando hasta el Centro Cívico vamos a ver a más personas”, sostuvo Raúl Fuentes, jefe de la patrulla.
“Hay mucha gente que se baña. Es un río y se lo usa como tal. No hay una prohibición para bañarse, se aconseja no hacerlo, yo no tengo los análisis del agua así que no podría decir en qué condiciones reales está el río”, agrega el inspector.
Según los vigilantes del Suquía, el crecimiento de “bañistas” se debe a que antes de las obras en el sector del puente Santa Fe el lugar no era accesible. Desde la patrulla destacaron que ahora hay rampas y escaleras que posibilitan bajar al río, al tiempo que la gente valora “la higiene y la seguridad del paseo” por la canalización de hormigón y los reflectores que tiene.
Así, el Puente Santa Fe se suma como una nueva alternativa para los bañistas del Suquía que antes se concentraban solamente en una zona próxima a la Isla de los Patos y en cercanías del puente 15.
“Podemos afirmar que son más personas las que se bañan en el río porque ahora estamos viendo una gente que antes no concurría al sector. Por ejemplo, en el puente Tablada y en la Isla de los Patos, los domingos hay muchos extranjeros, comunidades del Perú y Bolivia, ahora vemos en el puente Santa Fe muchísimos jóvenes y estudiantes”, precisa Fuentes.
Problemas en dos ruedas. Con la nueva configuración del Suquía, la gente que controla el río tiene que lidiar con la cantidad de motos que bajan hasta el cauce. Según la patrulla, es un paseo peatonal, por lo tanto no están permitidos los vehículos motorizados en el sector porque pueden provocar accidentes.
Hace unos días, una moto casi atropella a dos peatones y choca con un auto sobre costanera por escapar de los controles que diariamente se hacen en la zona. Sobre todo los fines de semana, la Patrulla del Río intensifica su presencia en la zona para tratar de controlar este inconveniente.
Fuentes aclara: “No se puede bajar con motos, está prohibido porque hay muchos niños en el paseo, gente sentada, corriendo o andando en bici y se puede provocar un accidente feo. El cemento no es para andar en motos. A esta persona que se quiso escapar ya se le habían hecho varias advertencias y terminó detenida por conducción peligrosa”. Además de motos, Fuentes contó que se ha detectado camionetas y carros con caballos, pero aseguran que son casos que no se dan tan seguido.
Además de motos, Fuentes contó que se han detectado camionetas (cuyos propietarios quieren además de pasarla junto al río ahorrarse el lavadero) y carros con caballos, pero asegura que son casos que no se dan tan seguido como los vehículos en dos ruedas que tantos dolores de cabeza provocan: “Los hemos visto pocas veces. En el resto del río hay muchas camionetas que llegan cargadas con gente, los que se bañan en el Suquía es porque realmente no tienen la posibilidad de ir a Carlos Paz, en otros sectores sí nos topamos con carros que bajan al río, nosotros le hacemos entender a la gente que esto no se puede hacer, que es muy peligroso para todos”.
Peligro. Según informa la Patrulla del Río, son tres las zonas más riesgosas en el trazado urbano del río Suquía. En varios de ellos, es común encontrar cada vez que empiezan las altas temperaturas, crónicas policiales dando cuenta de ahogados o de rescates por parte de efectivos de la Patrulla o tente particular. Los puntos más conflictivos los ubican entre el puente Cantón y la Isla de los Patos y los puentes Zípoli y 24 de Septiembre. Entre Cantón y la Isla de los Patos existen “pozos” que a menudo son utilizadas por clavadistas.
La patrulla sabe de esto, aseguran que se los controla durante el día pero que se complica porque cuando el móvil se va los bañistas vuelven. En el puente Zípoli, donde estaba el viejo azud nivelador del río, el peligro está bajo el agua, donde hay muchos bloques de cemento por la ruptura de la contención de agua. “Ahí es peligrosísimo porque no se ve para abajo y cualquiera se puede partir la cabeza en el cemento si se tira”, precisa Fuentes.
El otro punto complicado es el puente 24 de septiembre, donde el Suquía se llevó la vida de una niña en un crecida en febrero de 2010. Al respecto, Fuentes explicó: “En ningún lugar como en este puente crece tanto el río. Esto es porque en una tormenta el agua ya viene con el aporte de todos los desagües de la ciudad y, sobre todo, de La Cañada, cosa que río arriba no hay. Hemos registrado crecidas de hasta tres metros en este sector. Esa es una zona que vigilamos mucho”.
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