El FMI, supervisor de los europeos

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aclaró ayer que los países que accedan al mecanismo de estabilización anunciado por la Unión Europea tendrán que aceptar un programa de ajuste fiscal supervisado por la entidad.
Para remediar la falta de disciplina presupuestaria de los miembros de la zona euro, los líderes europeos colocaron al organismo como supervisor del plan financiero, para el cual podrían movilizar hasta u$s 955.000 millones

"Estamos preparados para respaldar los programas de ajuste y de recuperación específicos de nuestros miembros europeos mediante el diseño y la supervisión de las medidas económicas, además de con asistencia financiera", explicó el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn.

Cualquier nación que sea objeto de acoso por los mercados y se vea con dificultades para obtener dinero a unas tasas asequibles tendrá que firmar un acuerdo crediticio con el FMI, tras lo cual recibirá ayuda de Europa y la entidad.

En definitiva, se seguirá el patrón establecido con Grecia, que se comprometió a un paquete de medidas muy duras para reducir su déficit.

En este contexto, el director del Departamento Europeo en el FMI, Marek Belka, adelantó ayer en Bruselas que es necesario un endurecimiento de la "disciplina" en el viejo continente. "El plan aprobado por la Unión Europea (UE) tiene potencial para calmar a los mercados, por el momento. Pero no lo consideren una panacea para los problemas europeos. Esto es una especie de morfina que estabiliza al enfermo. Pero todavía se necesita una verdadera cura para el paciente", dijo Belka.

Por su parte, el presidente griego, Karolos Papulias, anunció ayer una lucha contra la evasión de impuestos en el país, algo que calificó como una "guerra" que es necesario ganar.

"Grecia no está sumida sólo en una crisis financiera‘, apuntó Papulias durante un encuentro con altos representantes políticos, sino también en una ‘crisis mucho más profunda, una bancarrota del sistema de clientelismo".

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