El autoponderado paquete de medidas económicas y financieras de Goye, está signado por la búsqueda de potestades exclusivas en el manejo de los fondos públicos. En sus interdependientes proyectos de Ordenanza, el Ejecutivo, presenta estigmas: omisiones, errores técnicos, incongruencias, contradicciones, irregularidades normativas e “inconstitucionalidad”.
Para aflojar algunos hilos del corset financiero que asfixia las arcas municipales, el Intendente elaboró un paquete integral de medidas económicas, que fue duramente criticado por distintos sectores de la sociedad. Colegios de profesionales; referentes turísticos; asesores legales y contables del Concejo Municipal; y la oposición, subrayaron objeciones, omisiones, “inconstitucionalidad”, incongruencias e irregularidades normativas al programa económico y financiero de Goye (ver nota adjunta). Las tres patas interdependientes del esquema -la nueva Ordenanza Fiscal y Tarifaria, el Presupuesto 2012 y el Plan de Desendeudamiento-, fueron duramente cuestionadas. Es que el plan económico del Jefe Comunal, está signado por intentos de obtener potestad exclusiva sobre el manejo discrecional de los fondos públicos. Tal como está, el proyecto económico del Intendente, no es más que un boceto que deberá ser replanteado en lo general, y profundamente enmendado en lo particular.
La importancia de desentrañar las medidas económicas que Goye quiere implementar, radica en que no se está debatiendo una serie de instrumentos -económicos y financieros- aislados. Se está debatiendo un proceso de estrategias y priorización gubernamental. La política económica. Un plan de Gobierno, un trasfondo ideológico. En otras palabras, el futuro de los barilochenses.
Quien defiende a ultranza el plan económico del Ejecutivo es su miembro más sinceramente ideologizado con la lucha en contra de los sectores de poder económico concentrado: el subsecretario de Hacienda, Leandro Costa Brutten. “Las que estamos debatiendo son cuestiones de fondo. Hablamos de la lucha contra sectores con privilegios que están fuera del sistema tributario. Si reaccionaron, es porque hay un interés. Pero por no ser parte del esfuerzo para mantener la ciudad”, entendió el funcionario, en diálogo con este medio.
En esa línea, esgrimió: "El interés de algunos concejales es hacer una Ordenanza Fiscal y Tarifaria que sea un placebo, no hace ni bien ni mal. Y el fracaso de esta herramienta, es el fracaso de este Gobierno. Lo que buscamos es salir del endeudamiento".
Las potestades, los tiempos y las responsabilidades
Si bien Costa Brutten apela a la supresión del “endeumamiento crónico”, con la aplicación del paquete económico, lo cierto que es que defendió y pidió la aprobación (en el Concejo) de la herramienta financiera (más costosa) que Goye utiliza mes a mes y que endeuda al Municipio. Incluso había criticado –en diálogo con este medio- que en lugar de autorizar girar en descubierto durante seis meses se haya “escatimado una herramienta de gestión que el gobierno necesitaba”, a tres meses de permiso. En 2010 Costa Brutten, no tenía el mismo concepto del giro en descubierto bancario. En efecto, era sumamente crítico con el instrumento (ver nota aparte sobre carta de lector a ANB de Leandro Costa Brutten, año 2010).
Lo cierto es que el reciente sobregiro en descubierto bancario que efectuó el Ejecutivo, roza la irregularidad. El Concejo tiene la potestad de autorizar sobregirar en descubierto por sobre lo permitido -1 por ciento del Presupuesto vigente- por el Reglamento de Contabilidad Municipal. Hace poco más de tres meses se autorizó al Ejecutivo a girar “en rojo”, por el 4,5 por ciento del Presupuesto vigente. No obstante, Goye burló la limitación impuesta por el Deliberante y mediante una argucia legal -“interpretación”- sumó al 4,5 por ciento autorizado, el 1 por ciento correspondiente al Reglamento de Contabilidad. Eso le permitió en el caso del mes de septiembre girar en descubierto por el 5 5 del Presupuesto vigente, es decir, más de 15 millones de pesos. Monto superior al de la masa salarial de los trabajadores municipales -destino “específico” de esos fondos, según norma-. El artículo del Reglamento de Contabilidad, que permitía el giro en descubierto bancario por el 1 por ciento del Presupuesto vigente, debió ser suspendido por el Concejo, para evitar que Goye vuelva a incumplir con lo pactado -utilizando una ampliación inconsulta- por una “mala interpretación” de las normativas.
En el Proyecto que eliminó el artículo mencionado, el Ejecutivo también buscó incluir el mes de septiembre en curso, entre los meses a cubrir con ese permiso; así como la incorporación de gastos para la adquisición de bienes de consumo como destino de esos fondos. Pero el giro en descubierto bancario sólo puede utilizarse para el pago de salarios de los trabajadores municipales. Ambas iniciativas fueron denegadas por el Deliberante, y el Ejecutivo adjudicó a “un error” las solicitudes.
Fue el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, la primera autoridad no municipal que criticó a Goye la primera vez que sobregiró. “El límite del descubierto bancario no se puede violar; hay que respetar la legislación vigente”, afirmó oportunamente, a ANB.
A lo expuesto, se suma un elemento tristemente curioso. El propio Ejecutivo había propuesto en el Proyecto que pedía autorización para un nuevo giro en descubierto bancario en junio de 2012, la creación de una transitoria Comisión de Seguimiento para el monitoreo de la marcha de las finanzas municipales. Con participación del Concejo, se controlaría la “evolución de los ingresos y egresos municipales, justificando la utilización del descubierto de los porcentuales otorgados”. Ese Proyecto fue modificado en varios puntos antes del ingreso al Deliberante. Entre esos cambios, se suprimió el artículo que creaba la Comisión y el Concejo, no se quejó. La información sobre la existencia de esa comisión en el Proyecto original, había sido publicada por ANB.
Pero ése, el sobregiro en descubierto bancario, no es el único caso de intento de abuso de poder ejercido por el Intendente, que golpea la institucionalidad Municipal. Otro manejo financiero de Goye, contribuye al análisis. Se trata del desvío de fondos específicos por un corto lapso de tiempo para cubrir el descubierto bancario, destinado al cumplimiento de obligaciones salariales. Si esos fondos son reincorporados a las cuentas específicas en el término de algunas horas, la operatoria de maquillar las cuentas fiscales, no reviste ilegalidad. No obstante, genera que los fondos destinados -por ejemplo- a obras públicas no se ejecuten en su totalidad. En lo que va del año, sólo se llamó a licitación para obras por 2 de los 7 millones de pesos transferidos al Municipio de Bariloche correspondientes al Fondo Sojero, destinados específicamente a obras públicas. Esos 5 millones restantes, son transferidos de una caja a otra, sin ser gastados en lo que corresponde. El antecedente, la aprobación por unanimidad y sin discusión del Concejo Municipal de un proyecto de ordenanza -en diciembre de 2011- que exceptuó al Ejecutivo de la obligación de reintegrar, al cierre del ejercicio financiero -es decir al 31 de diciembre- los recursos los fondos con afectación específica que hubiese utilizado con otro destino.
En ese contexto, el manejo financiero, el Intendente llevó a la práctica su frase de cabecera: “La política es el arte de lo posible”.
Una mirada diferente de la política económica, consitiría en propiciar un modelo financiero que permita obtener créditos con intereses más bajos que los de un descubierto bancario -a través de la confección del Balance 2011-, generar y recursos genuinos -además de optimizar los existentes-, expandir el gasto en la inversión social y componer una progresiva estructura tributaria. Así se alcanzaría la lejana meta del consecuente desendeudamiento del Estado Municipal.
Lo cierto es que los tiempos corren y para Goye, empujan. El Presupuesto 2012 se aplicará, con suerte, durante el último bimestre del año, y el día 30 de septiembre caducó el plazo de presentación del Presupuesto 2013.
Resulta interesante analizar el Presupuesto 2012, porque subraya las características fundamentales sobre las que se estaría trabajando en el año próximo, teniendo en cuenta que el correspondiente a este año, todavía no fue tratado ni modificado. Si se reformula el Proyecto de la Ordenanza Fiscal y Tarifaria, por la interrelación de las tres patas del paquete económico, los dos proyectos restantes también deberán ser modificados. El Presupuesto 2012 (también el 2013) y el Plan de Desendeudamiento. Este último cambiará en términos de plazos para el pago de la deuda municipal.
Sobre las quejas de Goye respecto de las dilaciones en el tratamiento legislativo del paquete de medidas económicas, el primer responsable es el Ejecutivo. Es que ese Poder, realizó una demorada presentación de los Proyectos. No obstante, cierto es que algunos ediles no hicieron la tarea durante el receso invernal y se sentaron a hablar de un proyecto central para la ciudadanía del que no habían leído una página. Pese a eso, los ediles oficialistas pretenden “apurar” la salida del Proyecto, en detrimento de un tratamiento profundo de asuntos medulares para la sociedad.
Algunas reformulaciones ya consensuadas -categorización acorde a parámetros progresivos de la Tasa de Inspección Seguridad e Higiene (TISH), entre otros- fueron aceptadas en primera instancia por el subsecretario de Hacienda Municipal, Leandro Costa Brutten, pero el Ejecutivo, aún no remitió al Concejo las nuevas simulaciones del Proyecto. También existieron reparos a la hora de analizar la “equidad” de la Tasa por Servicios Retribuidos. Elementos que propician dilaciones en el tratamiento legislativo.
Con la aplicación de la nueva Ordenanza Fiscal y Tarifaria, el Ejecutivo estipula un alza en la recaudación de 12 millones de pesos durante el primer semestre. Si el cuerpo legislativo pone límites a las súper potestades pretendidas por Goye, los ingresos serían considerablemente menores.
Un entrecruce de reproches, del Ejecutivo al Concejo, del Deliberante a Intendencia, de sectores sociales al Concejo, es lo que queda por venir. Si no se cumplen los tiempos de sanción, “vamos a estar complicados”, amenazó Goye, dejando entrever -si es que no se aprueba el paquete- una complejidad financiera y económica de tal magnitud, que asoman reclamos sociales y costos políticos. Nadie quiere caer en esa volteada, pero tampoco ser el único responsable de “votar mal”.


Comentá la nota