El Superior sigue rengo

El Superior sigue rengo
Desde marzo pasado, el ministro Juan Carlos Codello está afectado por una dolencia que le impide desempeñarse en la Corte local.
La situación es al menos confusa. En el plenario de ministros no se habría tratado el tema. Lo correcto hubiera sido un pedido de licencia por tiempo determinado, aceptado por el cuerpo, ordenando la inmediata incorporación del subrogante como miembro pleno, con cese por el tiempo que dure la suplencia en el ejercicio del cargo de camarista. Nada de eso se dio. Codello, aunque ausente, a veces aparece firmando. Y Benítez Meabe funciona como una curiosa rueda de auxilio, convocado de vez en cuando. Lo cierto es que a hoy, el Superior funciona con cuatro ministros y no con cinco, aunque el Presidente se las ingenia para tomar decisiones sólo con tres entre los que habitualmente se incluye.

La Constitución y la Ley determinan, sin lugar a dudas, que el Superior Tribunal de Corrientes funcione con cinco miembros, todos los cuales son parte de un órgano colegiado que se supone debe preceder por un debate sus decisiones.

La naturaleza de su funcionamiento obliga a que antes de tomar decisiones se conozcan todas las opiniones, incluida la del propio Presidente, quien invariablemente debería ser la última opinión, como primus inter pares que es.

De esta forma, al ser cinco las voluntades que deben conjugarse, se busca disminuir el margen de error en función de que una cuarta o quinta opinión podría modificar criterios provisionales de quienes con antelación fijaron posición, y que al advertir la validez de los argumentos dados podrían avenirse a consensos superadores de forma de llegar a decisiones de conjunto mejor logradas.

En Corrientes nada de esto ocurre. El Presidente parece empeñado en ejercer el poder a discreción. Hay algo más que sospechas de manipulación en la circulación de las causas, y en digitar la conformación del Tribunal en cada causa, sin parámetros preestablecidos por acuerdo que den garantías y transparencia a las decisiones.

EL QUINTO HOMBRE

Desde marzo pasado, el ministro Juan Carlos Codello viene faltando, afectado por una dolencia que pareciera lo mantendrá ausente varios meses más.

Lo correcto hubiera sido que el Ministro pida al cuerpo una licencia. Que ésta se vote por tiempo determinado, con posibilidad de extenderse. Y que, en el mismo acuerdo se disponga la incorporación del subrogante legal, a quien se le debió haber tomado juramento de ley, cesando en su cargo de juez de la Cámara de Apelaciones en lo Civil.

Nada de esto se ha hecho. Codello, aunque ausente, parece firmar sentencias. Al menos hay una de fines de mayo en la que forma mayoría con Rubín y Semhan. Benítez Meabe a su vez sigue como camarista, aunque a veces aparece firmando sentencias o decisiones de superintendencia en una situación harto confusa.

Lo cierto es que a hoy el Superior Tribunal de Corrientes funciona con cuatro miembros, aunque no pocas veces Rubín se corta solo, o convoca a otros dos para llegar al número de tres con los que, entiende, cumple las previsiones legales.

Prueba de lo antes expuesto es que en los habituales acuerdos de los días jueves nunca está el quinto hombre. Todo en realidad, poco claro y poco serio.

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