Víctor Hugo Morales.Cuando aparecen hombres como él, hay que preguntarse quién necesita superhéroes de la ficción. Superman, Batman, Hombre Araña. ¿Para qué? Si entre los humanos habitan personajes como Michael Phelps, capaz de ganar su medalla número 19, pero al mismo tiempo sentirse defraudado porque no alcanzo la de oro.
La presea que obtuvo le sirvió para el espléndido récord que quizás nunca sea superado (no digas nunca en el deporte) pero al formidable atleta lo desencantó el hecho de perder en la última brazada otro pedazo de oro.
En un día en el que cuesta encontrar motivos para celebrar entre los deportistas argentinos, Phelps le viene bien al cronista para que la nota avance en positivo. En el lugar de la alegría esperada por alguna razón que impulsen los albicelestes, lo que se instala es el asombro, el que se comparte con los títulos de todos los diarios del mundo.
Queda la esperanza del remo, uno de los deportes emblemáticos, y ese par magnífico de Ariel Suárez y Cristian Rosso acercó la tibieza del recuerdo de Capozzo y Guerrero, que 60 años atrás sacaron boleto para el tren de la leyenda. Suárez es de San Fernando, provincia de Buenos Aires, un muchacho de 32 años, y Rosso de Mar del Plata, de 28. Juntos fueron un espectáculo y se convirtieron en un estandarte. El remo es deporte puro. Es el hombre y la naturaleza. Cuando los árboles de la orilla hablan en voz baja, a la hora de las madrugadas, instante en el que sólo se oye en el río la entrada y la salida de los remos, lejos de los brillos mediáticos, impulsados por el corazón y el amor propio, en silencio sacro, esos deportistas están luchando contra sus relojes, sin otra compañía. Valen oro los que llegan en el último lugar. Imaginemos lo que sería que se lleven un buen premio.
De los deportes colectivos no surgieron motivos para el aplauso ni para el desaliento. Todo dentro de lo que se puede sobrellevar sin haber perdido nada irreparable. Las Leonas han encontrado unas enemigas preocupantes en las norteamericanas. Vino a ocurrir lo mismo que en los Panamericanos, la derrota. El básquet tiene cómo superar la marca de ayer. El vóley quedó en la altura esperada y el handball, se sabía de antemano, no tenía otra que salir a aprender.
Cuando el lector recorra estas líneas Santiago Fernández habrá sido noticia, presumimos que buena, y Del Potro, que tiene partido bravo, debería ganar. Un días más en los Juegos Olímpicos, no demasiado bueno. El de hoy puede ser un buen día.

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