Suman 118 los muertos en Río y siguen las tareas de rescate

La cifra podría ser mayor. Aún no se terminó de recorrer las favelas afectadas.
Los muertos de Río de Janeiro por las torrenciales lluvias del lunes y martes llegaron a 118 en tanto las autoridades seguían ayer con las tareas de rescate y manteniendo el estado de "alerta máximo" por el peligro de más desmoronamiento de casas.

El estado de Río y su "ciudad maravillosa", que hace un culto de la alegría de sus habitantes, escenario del carnaval más grande del mundo y dueña de paisajes de carta postal, estaban ayer de luto por la tragedia, que además dejó a miles de personas, la mayoría pobres, sin hogar.

Los bomberos dieron el número de 113 muertos por las lluvias. Pero las cifras previsiblemente irán en aumento ya que las tareas de rescate están en curso.

Hasta ayer el número de desalojados superaba los 1.400 mientras que 400 personas habían perdido sus casas y decenas se encontraban heridas, según la alcaldía citada por la prensa local.

La mayoría de los fallecimientos se concentran en la capital del estado y en la ciudad satélite de Niteroi, que está a 13 kilómetros a través de un gigantesco puente que cruza la Bahía de Guanabara.

Hubo varias muestras de solidaridad, entre ellas del gobierno de Argentina, que se puso "a disposición de las autoridades brasileñas (para) la ayuda inmediata y los elementos que se estime necesario proveer para asistir a los damnificados de las inundaciones", según un comunicado.

El alcalde de la ciudad, Eduardo Paes, explicó el operativo para retirar a un millar y medio de familias de sus viviendas en morros de la ciudad, ubicadas en zonas de alto riesgo de nuevos aludes a causa del temporal del lunes y martes.

"No quiero pasar el próximo verano sin poder dormir, preocupado con que si la lluvia va a matar a alguien", dijo Paes en rueda de prensa.

La iniciativa del alcalde está directamente relacionada con que la mayoría de las víctimas mortales provocadas por el temporal que castiga a Río desde el lunes fallecieron en las favelas (barriadas pobrísimas), azotadas por aludes de tierra y lodo.

De acuerdo a Paes, las familias a ser reubicadas habitan en los morros Dos Prazeres, en Santa Teresa -centro de la ciudad-, y en la favela Rocinha, en la zona sur, la más grande de Río, con casi 200.000 habitantes.

El alcalde, no obstante, no precisó cuándo ni cómo será realizado el trabajo de retiro de esas familias para evitar más muertes, que se repiten ante cada aguacero en la ciudad, llamada capital turística de Brasil, donde sobre una población estimada en 6,5 millones de personas, 2,5 millones viven en favelas.

Paes aseguró a la prensa que divulgará los detalles cuando tenga ya listo un plan de reacomodamiento de esas familias, elaborado en conjunto por su gabinete, el del gobernador del Estado, Sergio Cabral y las autoridades del gobierno federal.

El papel de las autoridades fue duramente cuestionado en la prensa brasileña, y el diario O Globo, de Río de Janeiro, encabezó su edición de portada con un enorme titular que rezaba: "¿Adónde está el plan de emergencia?".

Pero el presidente de Brasil, Luiz Lula da Silva, el gobernador estadual Sergio Cabral y el alcalde Paes responsabilizaron por la magnitud de la tragedia a la falta de planificación de las gestiones anteriores por permitir, dijeron, la ocupación de zonas de riesgo de derrumbe.

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