Suman indignación y resentimiento

Esta carta circula por la red internet y corresponte a otro cesanteado por la actual administración estatal. Algunos de los que integran las listas negras fueron ingresados al Estado por este mismo gobierno en la anterior gestión.

Carta abierta al Sr. Gobernador de la Provincia de Corrientes.

Dr. Ricardo Colombi.

Usted me ha ofendido gravemente. Ha mancillado mi buen nombre y honor. Y el de mi esposa e hijos, mis padres y de todo el resto de mi familia y, hasta el de mis amigos mas cercanos. Usted me ha cesanteado de mi trabajo en el In.Vi.Co, tratándome de inservible, por más que haya usado otras palabras más suaves, esa es la traducción exacta de lo que quiso decir y dijo en su decreto N° 1008 del 03/03/2010.

Es obvio y está fuera de toda discusión que usted puede, como máxima autoridad provincial, despedir a los empleados que le parezca, pero aun con su elevado cargo, debe someterse a la Constitución y las leyes. Y estas son claras, si usted ha decidido que yo no le sirvo, no hay obstáculo alguno puesto que esas son sus facultades, pero para ello, cumpla la ley y hágalo como ella se lo ordena, con el debido proceso, el pago de la justa indemnización y demás. Usted debe cumplir las leyes, le guste o no.

Usted me ha cesanteado violando leyes fundamentales relacionadas con el empleo publico, principalmente las referidas a la estabilidad y a la defensa. Me ha cesanteado, estando en planta permanente desde hace 4 años, sin sumario previo, sin aviso alguno de que se había iniciado un proceso administrativo en mi contra, y para colmo, durante mis vacaciones ordinarias, sin haberme abonado mis salarios y emolumentos de 3 meses adeudados... Nadie me avisó que usted ordenó mi cesantía bajo la insólita excusa de “falta de idoneidad”. ¿Con que pruebas hace usted semejante afirmación? ¿Como puede usted cesantearme por ese motivo sin siquiera ordenar se me efectúe un examen psicotécnico serio, en el cual poder exponer mi sapiencia, y experiencia acumulada a lo largo de 8 años de trabajo en el In.Vi.Co? A pesar de haber realizado numerosos cursos de especialización y asistido a distintos seminarios técnicos en la materia de mi competencia, usted decide arbitrariamente que yo no sirvo para el cargo. ¿Sabe usted cuanto dinero ha invertido el estado en mi perfeccionamiento durante esos 8 años?

Usted, debió haber ordenado me hagan un verdadero examen, realizado por personas competentes en mi materia profesional y sobre todo, en mi presencia, y no como se hizo, “entre gallos y medianoche”, por gente que nunca estuvo en la administración pública y a mis espaldas. Me enteré que fui cesanteado recién cuando fui a cobrar mi sueldo de enero, estando de vacaciones autorizadas por la máxima autoridad del Instituto, y este no me fue pagado. Resulta evidente que, en este proceso existen varias personas que deberían ser inmediatamente cesanteadas por falta de idoneidad, son aquellas quienes llevaron a cabo este acto antijurídico, personal “supuestamente idóneo” dentro y fuera del Instituto, que indujeron a usted a terminar rubricando un acto absolutamente nulo.

Usted debe saber además que, esas personas “supuestamente idóneas”, también cometieron otro “error”, han omitido informarle que yo estoy en planta permanente al haber sido alcanzado por los beneficios del decreto 956/2009 que pasó a planta a todos los contratados con mas de 7 años de antigüedad, usted nunca se quejó de ese decreto pues fue un acto de justicia hacia todos los contratados con esa antigüedad, y además, porque incluía a personas que usted había contratado durante su primera gestión. Por ese pase a planta usted no puede, de ningún modo dejarme cesante, puesto que todos quienes allí fuimos incluidos, demostramos nuestra idoneidad al ser confirmados. Y sabe usted también que ese decreto nunca fue suspendido ni derogado. Por favor, haga revisar el expediente 126-855/2009 y vea allí las pruebas de mi afirmación. Dicho expediente está absurdamente “cajoneado” en el Instituto, en abierta violación a las normas del Derecho Administrativo que se refieren a los plazos de resolución.

Usted se demoró más de 2 meses en comunicarme que fui cesanteado, amparándose en un procedimiento ilegitimo y además, invocando una causa ridícula, incoherente, injusta e injuriante. Cesantear sin justa causa a un empleado durante sus vacaciones, sin pagarle los salarios que ya tenia devengados y la indemnización correspondiente, constituye un acto gravísimo, me imagino que usted lo sabe.

Usted es abogado, ¿Se siente bien desobedeciendo las leyes de ese modo? ¿Sabe usted lo grave que es para mí despedirme injustamente por “falta de idoneidad”, sin haberlo probado fehacientemente? Me ha cercenado todos mis derechos a una carrera administrativa en el estado, y me hace prácticamente imposible volver a conseguir un puesto de trabajo, aun por fuera de la administración pública. Semejante imputación es lapidaria ¿No le parece?

Usted me ha cesanteado de un trabajo al que le dedique 8 años de mi vida, haciendo enormes esfuerzos para trasladarme todas las semanas desde mi casa, a 240 Km. de mi lugar de trabajo, sometiendo también a mi familia a soportar ese esfuerzo que significaba mi ausencia de lunes a viernes, usando transporte publico para hacerlo. Usted, en su primer mandato, ni su sucesor jamás me han pagado lo que legalmente me correspondía en concepto de viáticos y/o desarraigo por ello, a pesar de haberlo solicitado en reiteradas oportunidades. Nunca he faltado a mi trabajo durante todos esos años. Yo nunca fui uno de esos famosos “ñoquis” de los que siempre se valen muchos políticos, para hacer política con los recursos de todos nuestros comprovincianos.

He realizado mi trabajo encomendado en el In.Vi.Co durante esos largos 8 años con total dedicación, responsabilidad, idoneidad, profesionalismo y eficacia, con respeto hacia usted y hacia todos los correntinos, y usted me lo paga con una cesantía arbitraria, ilegal e intempestiva.

Me he incorporado al Instituto en diciembre de 2001, como profesional de las ciencias económicas y a esas tareas me he dedicado en tiempo completo. No soy un puntero ni un dirigente político como para que usted me haya cesanteado como si yo hubiera trabajado políticamente en su contra. Tengo entendido que esas son las reglas del juego a las que se someten ustedes los políticos, pero esas reglas no me pueden alcanzar a mí de ningún modo.

Sepa Señor que esto no puede quedar así, voy a recurrir a los estrados judiciales locales y nacionales, incluso a los medios de comunicación masivos en busca de una reparación a su atropello y falta de respeto, hacia mí y toda mi familia. Sé que va a ser una lucha larga y difícil, pero tenga por seguro que no le resultará tan fácil pisotear la Constitución Nacional y Provincial, además de leyes laborales nacionales y provinciales, y lo que es peor, los códigos de honor de las personas de bien. Estoy seguro que, en algún momento, alguien le demostrará que, aunque no pueda creerlo, usted no tiene la suma del poder público.

Guardo leves pero sinceras esperanzas de que esta carta sirva para hacerlo reflexionar y recapacitar, pero además, para ayudar moralmente a tantas personas y sus familias que, seguramente están en una situación similar a la mía. Y hasta creo posible que, algún funcionario judicial actuará de oficio para frenar tanta injusticia.

Espero de usted, al menos una disculpa, y por supuesto, la reparación al gravísimo daño moral y económico que me ha causado su ofensiva actitud. La angustia que estoy sufriendo debe ser reparada, y usted lo sabe muy bien.

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