Es lo que totalizan los créditos solicitados para vid y hortalizas.
Este nuevo avance corresponde a las hectáreas de los productores que pidieron los créditos blandos que puso en marcha el Ministerio de Producción desde mitad del año pasado y no contemplan los que pueden haber realizado en forma particular algún productor. ‘Para conocer la cifra exacta vamos a encarar un censo en el 2013’, dijo Andrés Díaz Cano, titular de Agricultura.
Del total de la producción local que cuenta con algún tipo de riego presurizado, la mayor cantidad está en los viñedos, con 9.082 hectáreas, de 47.227,5 hectáreas totales. O sea que el 19,20% de viñedos cuenta con el sistema, cuando en Mendoza es el 15,04%, y La Rioja (tercer polo vitícola del país) alcanzó ya el 45,1% de superficie bajo riego por goteo, según cifras del INV.
No obstante, en comparación a la superficie total, el mejor desempeño lo tiene el olivo ya que más del doble de plantaciones cuentan con este riego: 8.064 ha de un total de unas 16.000 ha. En las chacras los datos oficiales son estimaciones: se calculan que hay unas 6.850 hectáreas de hortalizas (ajos, cebollas, tomates y otros), de las cuales unas 1.000 cuentan con riego por goteo.
Ahora, con los créditos blandos que puso en marcha el Gobierno desde la segunda mitad del 2011 (y que este año actualizaron los valores), se incorporarán al riego por goteo unas 500 hectáreas, en tanto que para hortalizas serán otras 700 hectáreas. ‘Estos créditos son sólo para ajos, cebollas y tomates, y para vid. Se les otorga a los productores 20.000 pesos por hectárea para las hortalizas y 15.000 pesos para vid, y lo pueden devolver a tasa cero, tienen un año de gracia y un período de 5 años para devolver el dinero’, recordó Díaz Cano.
La operatoria pública entrega el financiamiento al productor que lo solicite, con un tope de hasta 10 hectáreas o 200.000 pesos para los chacareros, y hasta 10 hectáreas y 15.000 pesos de tope para el sector vitivinícola.
Las virtudes principales del riego presurizado están asociadas al uso eficiente de agua y el mejoramiento del rinde de los cultivos, muy diferente al riego a manto o por surco. Según explicó Díaz Cano ‘se logra duplicar la producción’.
Comentá la nota