Tal la expresión de Martín Vivanco, presidente de ARPA, graficando la situación compleja que enfrentará el producto y el Gobierno ante las pérdidas que sufrirán las cosechas de maíz y soja.
Las conversaciones y diálogos en una mesa significan dilación tras dilación”. Aceptó que puedan conseguirse algunos diferimientos imositivos o que los bancos sean más flexibles para que sean realmente ayudas viables y de utilidad para quien produce. Respecto a la economía nacional Vivanco manifestó que la retención del 35% puede ser 35% de nada y es la muestra más clara de que eso no era un modelo sino que era aprovechar ventajas de una época próspera a las que calificó de “suerte y soja”; y agregó “sin suerte y sin soja falta ver como hacen con este modelo que se las verá con la realidad más cruel especialmente para algunos sectores de la provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba que van más allá de perjuicio al sector para extenderse a la comunidad que en buena medida depende de la producción agropecuaria que dinamiza sus economías”. Martín no esquivó el tema impositivo y aseguró que las tasas municipales-al igual que los impuestos nacionales y provinciales-, no se van a poder pagar o se deberán postergar porque la magnitud de las pérdidas es tan grande que quien tenga algún recurso utilizará los recursos para comer y “mantener el carro en marcha aunque sea a las boqueadas”.
“Si a esto le agregamos que la Provincia está seriamente desfinanciada y la Nación pierde recursos por todos lados, localmente la situación dista de ser auspiciosa porque ni siquiera estará la posibilidad de que los particulares empujen por falta de recursos. Esta es la pura y triste realidad que algunos pretenden minimizar; ahora se verá- tras varios años de bonanza desperdiciada alegremente-, como se hace para pagar la fiesta”, concluyó Vivanco.
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