De la expansión de la frontera frutícola al crecimiento del polo vitivinícola, el sector público fue clave en el progreso local.
La transformación no provino sólo del aporte concreto al plan original; que fue expandir la “frontera frutícola”, aporte logrado con creces, y que a las peras y las manzanas sumó las frutas de carozo, sino que agregó la creación de una actividad nueva, el polo vitivinícola, que integró la producción y agregó valor local.
Los emprendimientos privados no hubiesen prosperado sin la decisión política de apoyar los emprendimientos. Aunque las operatorias fueron distintas, el sueño privado demandó la asistencia pública, tanto para el desarrollo de las etapas del plan de Gasparri, como para el del polo vitivinícola. El Banco de la Provincia del Neuquén jugó un rol clave. A comienzos de los ’70 financiando a los primeros compradores que adquirieron los lotes de entre 5 y 25 hectáreas de la nueva colonia agrícola, recursos con los que Gasparri continuó las etapas siguientes. Décadas después, el mismo banco inició los aportes para el desarrollo vitivinícola. Se sabía por estudios, como el realizado por la Provincia y ArgenINTA, que la zona era sumamente apta para la vitivinicultura de calidad. Las grandes bodegas del país visitaron la zona, pero no se arriesgaron a tomar las mismas líneas que luego usarían los hoy bodegueros de El Chañar.
Los desarrollos locales no son procesos azarosos. El mercado por sí sólo no genera polos productivos. Se necesita planificación y financiamiento y, además, un estricto seguimiento de las metas. En el Chañar, por ejemplo, el INTA certificó cada etapa.
Al principio y al final de San Patricio del Chañar se puede observar al Estado, con sus defectos y sus potencialidades, impulsando el desarrollo. Y en el horizonte del presente, en las que apenas ayer eran tierras feraces, no hay nada más concreto que la infraestructura de riego, las miles de hectáreas en producción, las plantas industriales, las vías de comunicación y una ciudad que rinde homenaje tácito al espíritu colonizador y pionero de quienes, a principios del Siglo XX, comenzaron a transformar el paisaje de la Norpatagonia.
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