El sueño de la “casa propia”, el plan de Chávez en busca de la reelección

El déficit habitacional es uno de los puntos débiles de su gobierno. Entre 2011 y 2012 hará 350.000 viviendas.
Los jueves son de viviendas, dice el canal estatal venezolano desde hace unos meses. La programación indica que ese día se mostrarán las entregas en vivo de las viviendas que el gobierno del presidente Hugo Chávez, tras 14 años de gobierno y en busca de la reelección por seis más, ha ordenado construir para que a dos meses de las elecciones se vean los avances en uno de los puntos débiles de su gestión: el déficit habitacional.

Ramón Rondón pasó el último año y medio viviendo en un refugio después de que una fuerte lluvia desintegrara su casa sobre la ladera de las montañas que rodean a Caracas. Al hombre de 64 años se lo vio en la TV más que contento en su nueva casa de El Cobre y su mensaje fue directo: “Quiero enviar un mensaje a todas las personas en los refugios, tengan fe y mantengan la esperanza”.

Una vivienda digna es la principal necesidad entre los sectores que han apoyado al chavismo y, tras 14 años en el poder, la promesa de que pronto llegará una casa es uno de los puntos cruciales para asegurarse el triunfo de las elecciones del 7 de octubre. Las fuertes lluvias del 2010 -que barrieron con cientos de casas precarias- no hizo más que poner en evidencia una necesidad estructural. Se calcula que todavía hay 30.000 personas en los albergues. El déficit de vivienda afecta al 45% de la población venezolana -alrededor de 29 millones-, según un estudio realizado por la Asociación Venezolana de Ejecutivos y la Cámara Venezolana de la Construcción. Según la investigación, 7,6 millones de personas necesitan una casa nueva y unos 1,3 millones viven en otras de malas condiciones.

El problema no afecta sólo a las clases bajas. La falta de inversión privada para nuevos emprendimientos, ante el temor a expropiaciones y por la alta inflación, también provoca distorsiones en el mercado inmobiliario destinado a la clase media, aseguraron a Clarín desde la Cámara Inmobiliaria de Venezuela. Faltan viviendas nuevas y, en el último trimestre, el mercado de segundas propiedades creció un 5% porque “la gente se está desprendiendo de ellas ante el temor de que se la expropien”, explicaron.

El gobierno coincide, con diferencias de pocos números, en la magnitud del problema.

Son 2,7 millones de familias las que necesitan casas nuevas o mejorar las existentes.

Tras las lluvias de 2010, el gobierno lanzó un plan -Misión Vivienda Venezuela- que ya ha entregado el 60% de las 350.000 casas que planeaba construir entre 2011 y 2012, según informes oficiales. La financiación es gracias a los ingresos petroleros, que han sido récords en los últimos diez años: muchas de las entregas son en vivo por la televisión estatal, en “Jueves de Vivienda”, y la forma de otorgarlas son la concesión. Las imágenes suelen ser similares a las que se vieron en los dos edificios de cuatro pisos de El Cobre, sobre las laderas de los Andes en el oeste de Venezuela. Globos, banderas venezolanas, y un ministro o figura del gobierno y de fondo un jingle: “Vamos, Venezuela, apoya a Chávez, el 7 de octubre ganará de nuevo” .

Los críticos del sistema denuncian problemas en la construcción, cifras infladas y señalan que muchos nuevos “propietarios” no lo son ni lo saben porque la letra chica indica que ese departamento no lo podrán heredar sus hijos ni tampoco podrá venderlo.

En El Cobre, a los propietarios se les repartió un documento que los autoriza a ocupar sus nuevas casas mientras se cumplan “las reglas destinadas a preservar una comunidad armoniosa”. En Coro, una ciudad costera, Betmar Díaz denunció ante la prensa local que había sido “hostigada” por las autoridades por hacer una reunión de críticos de Chávez en la casa otorgada por el gobierno. Según contó, la policía le dijo que no podía hacer esas reuniones “porque esa casa pertenece a Chávez” y le insinuó que ella podía perder la propiedad. Desde el gobierno salieron a dar una versión diferente: la habían llamado para darle a conocer quejas de sus vecinos porque causaba alboroto.

Ciudad Belén es un complejo de viviendas construido por el gobierno venezolano en el este de Caracas y presentado como una ciudad socialista. Según las denuncias, sus habitantes reciben agua corriente sólo unas tres horas al día y a veces ni eso. Los residentes dejan las canillas abiertas durante la noche y cuando el agua empieza a salir, se duchan y llenan baldes. El ministro de Vivienda, Ricardo Molina, habló sobre el tema. El funcionario dijo que incluso con esos problemas, los residentes están mejor de lo que estaban antes. Explicó: “Es mucho más humanitario para las familias vivir en la primera fase de un desarrollo que sigue en construcción que tenerlas viviendo en condiciones peligrosas”.

Comentá la nota