El "sueño americano" se muda de los suburbios a las ciudades

Por primera vez en casi 100 años, las grandes urbes crecen más que sus alrededores

Por Rafael Mathus Ruiz |

NUEVA YORK.- Beth Wenstrom es una violinista de 31 años que se crió bajo los cielos de Alaska, rodeada por la naturaleza. Hace tres años cambió los bosques por Nueva York, donde vive con su marido, en un departamento que alquilan en Battery Park, frente al río Hudson, rodeada por monstruos de cemento. A veces se deja seducir por la fantasía de escapar a los suburbios. Pero nunca pasa de eso.

"Soy música. Mi trabajo está en la ciudad. Sería muy difícil y muy duro porque tendría que viajar todos los días", comenta a LA NACION, mientras trabaja en su computadora en un café de Manhattan.

"Además, cualquier concierto que quiera escuchar puedo escucharlo acá. Cualquier comida que se me ocurra probar, puedo probarla acá. No me puedo imaginar que los suburbios tengan eso", sentencia.

Los suburbios agonizan. Durante décadas fueron el escenario indiscutido del "sueño americano". Pero en los últimos años comenzaron a perder su histórica puja con las ciudades. En 2011, y por primera vez desde la década de 1920, la población en la mayoría de los centros urbanos de Estados Unidos creció más rápido en las ciudades que en los suburbios que las rodean.

Detrás del giro, que toca a ciudades famosas como Nueva York, Boston o Chicago, y a rincones del país menos notorios, como Seattle o Minneapolis, aparecen (cuando no) los millennials , o generación Y, y su incesante ruptura con los hábitos de sus padres, los baby boomers , grandes protagonistas de los suburbios.

Pero el fenómeno refleja también las heridas que dejó la Gran Recesión, de 2008-2009, y lo mucho que mejoró la calidad de vida en ciudades como Nueva York, imán de almas jóvenes.

"No hay otro lugar que tenga tantas oportunidades. Y con esta economía es difícil encontrar un trabajo a tiempo completo en casi cualquier cosa", grafica Candice S., una fotógrafa de 26 años oriunda de Naples, Florida, que vive en Williamsburg, Brooklyn, uno de los rincones predilectos de los jóvenes creativos que llegan con hambre de gloria a la Gran Manzana.

Para Candice, los suburbios representan un "sueño americano" oxidado: la casa, el auto, los dos hijos. Ella reconoce que "hay algo confortable" en la idea de una vida en los suburbios que los hará perdurar, pero cree que, al igual que ella, muchos jóvenes prefieren las oportunidades -profesionales, sociales, y culturales- que encierran las ciudades.

William H. Frey, demógrafo del Instituto Brookings, y autor del estudio que reflejó el quiebre, elaborado sobre la base de estimaciones del censo, justifica el giro en varios factores: los jóvenes prefieren ciudades "cool", y han puesto en espera la casa, el matrimonio y los hijos; la Gran Recesión complicó el acceso a las hipotecas y el empleo, y las ciudades han ganado atractivo.

"En algunas regiones, una nueva versión del «sueño americano» podría echar raíces", concluyó.

Los suburbios han perdido una gran ventaja: las ciudades son ahora mucho más seguras. Después de alcanzar un pico a principios de los 90, la tasa de crímenes graves -asesinatos, violaciones, robos y ataques- ha caído hasta niveles que no se veían en el país desde principios de los 70. Nueva York es el gran ícono de esa mejora.

Las ciudades hacen también esfuerzos por seducir. Hace unos años, Nueva York convirtió unas viejas y abandonadas vías en el Highline, el parque más moderno e innovador de la ciudad. Y en unos días, pondrá en marcha el programa de bicicletas públicas más grande que jamás se haya visto en estas latitudes: habrá 10.000 bicicletas públicas distribuidas en 600 estaciones en los barrios de Manhattan, Brooklyn y Queens.

Otras ciudades se han montado en la misma cruzada. Denver, por ejemplo, promueve sus virtudes a los jóvenes profesionales de 25 a 34 años, haciendo alarde de su "urbanismo caminable", su naciente distrito de teatros, sus calles peatonales, bicisendas, y su variedad de cafés y restaurantes.

Zipcar, Spotify y Netflix, tres servicios populares aquí entre los jóvenes, tienen algo en común: permiten conducir, escuchar música y ver películas sin poseer un auto, o una biblioteca repleta de CD o DVD. Todos crecen montados en un cambio de paradigma acorde con la filosofía de la "generación renta", que prefiere alquilar y vivir en la ciudad antes que comprar una casa en las afueras.

No son pocos los que justifican este estilo de vida con una cita a alguno de los estudios científicos que han comprobado que gastar dinero en experiencias, antes que en adquirir posesiones, conduce a una felicidad mayor y más duradera.

Con todo, más de la mitad de la población en Estados Unidos vive en los suburbios, que aún se las ingenian para atraer gente. De hecho, hubo quienes advirtieron que las conclusiones de Frey eran prematuras.

"Me alegro que a las ciudades les esté yendo bien, y espero que la tendencia continúe y se expanda, pero no estoy seguro de que exista una tendencia general", escribió David King, profesor de Planeamiento Urbano de la Universidad de Columbia.

King notó dos cosas: primero, que las diferencias de crecimiento a favor de las ciudades son pequeñas; y, en términos absolutos, es decir, en cantidad de gente, que el crecimiento de los suburbios es mayor, simplemente porque ahí vive más gente.

Es que aún hay cosas que en una ciudad, sobre todo en Nueva York, no abundan. "Creo que a la gente le gusta el espacio", dice Beth Wenstrom. "Para muchos es importante tener un jardín, y eso no lo podés tener en Nueva York."

Las razones

Factor económico.

La recesión complicó el acceso a hipotecas y empleos, por eso los jóvenes pospusieron la compra de la casa propia en los suburbios y se inclinan por las grandes ciudades.

Cambio demográfico.

Por primera vez desde 1920, la población en la mayoría de los centros urbanos de Estados Unidos creció más rápido en las ciudades que en los suburbios.

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