Hernán de GoñiLa denuncia que presentó el Gobierno contra las petroleras llamó la atención por varias razones.
Lo que llamó la atención en segundo lugar es que pese a mostrarse como un árbitro entre privados, el Gobierno conoce en detalle cómo se mueve el mercado del gasoil, virtualmente intervenido por el Estado desde abril de 2002. La Secretaría de Transporte, vía la CNRT, convalida mes a mes el crédito fiscal que se le reconoce a las petroleras por la diferencia entre el precio mayorista cobrado (objeto formal de la denuncia) y el precio teórico de mercado.
Mientras se analizan nuevos recortes al subsidio que reciben los transportistas, la pulseada de ayer se pareció más a una búsqueda de aportes para compensar futuros costos políticos, que a una preocupación real por la competencia.

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