Sudeste: productores presentarán un amparo por los cañones antigranizo

Lluvias: los cañones antigranizo disparan un gas, acetileno o propano. Si hay granizo lo hacen caer como nieve o en pedazos pequeños. Pero también afectan a las nubes que descargan lluvia. "Esas nubes pasan de largo", dicen los productores. En la región escasean las lluvias desde el año 2005.
Productores del sudeste de La Pampa, junto a otros del sudoeste de Buenos Aires y del norte de Río Negro, presentarán un recurso de amparo contra la utilización de los cañones antigranizo. Los productores dicen que el uso de los cañones en el Alto Valle del Río Negro y el valle de Río Colorado provoca la falta de lluvias en la región.

Los productores rurales del sur bonaerense, La Pampa y Río Negro decidieron iniciar una acción colectiva de amparo ambiental ante la Corte Suprema de Justicia para que prohíba el uso de esos cañones antigranizo en áreas frutícolas. Aseguran que disipan las tormentas de lluvia, acentúan la sequía y perjudican las explotaciones agropecuarias.

Los cañones antigranizo se utilizan en áreas de producción frutícola, como la de Río Colorado y el Alto Valle del Río Negro, para proteger a las cosechas de los daños que ocasiona la caída de piedra o granizo durante las tormentas.

Para los chacareros de Carmen de Patagones, Villarino, Villa Iris -en el sur de Puan- y sus pares de Caleu Caleu -La Pampa- y Pichi Mahuida -Río Negro-, el empleo de esa tecnología "disipa las tormentas de lluvia, acentúa la sequía y perjudica las explotaciones agropecuarias en toda la zona", dijo a Télam el productor rural de Algarrobo Edgar Kroneberger.

No obstante, el ingeniero agrónomo y meteorólogo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) del Alto Valle de Río Negro Miguel Tassara dijo que "no está probado científicamente" que el empleo de esos cañones "aleje las tormentas de lluvia, así como tampoco que destruya el granizo".

"Este sistema se usa entre noviembre y marzo; el resto del año no, y sin embargo la sequía sigue igual: no está probado que aleje las tormentas de lluvia, por lo que les pediría a los productores que se informen más sobre el tema", recomendó.

Tassara comentó que "en el Alto Valle se empezó a usar este método hace unos quince años y después cada vez menos; y desde hace cinco años se usa en Río Colorado, incluso con cañones artesanales".

Kroneberger lidera un movimiento de productores que recoge adhesiones en toda la jurisdicción para presentar una acción colectiva de amparo a fin de que la Corte Suprema "prohíba el uso de los cañones o bombas antigranizo".

Kroneberger atribuye a estas bombas ser "las principales causantes de la falta de lluvias desde el 2005 a la fecha".

"Se dice que son para romper el granizo, pero resulta que también alejan las lluvias, modificando el clima y el proceso natural de las tormentas", sostuvo.

"No es posible que en esta zona tan castigada por la sequía no caiga una sola lluvia y en otros lugares sí: esto es por los cañones antigranizo, a los que nosotros llamamos ’bombas espantatormentas’", ironizó Kroneberger.

El productor rural explicó que esos cañones lanzan "un gas que explota entre las nubes durante la formación de una tormenta, esa onda expansiva golpea a la nube y entonces rompe el granizo, o bien lo diluye, o hace que su tamaño se vea muy reducido y no dañe los frutales".

Un cañón granífugo es un dispositivo usado en la agricultura para prevenir la formación de tormentas de granizo, que se forma en las nubes cumulonimbus.

El cañón usa gas acetileno o propano para disparar a la velocidad del sonido cationes a la atmósfera, de modo de crear ondas de choque que impidan la cristalización del agua y la formación de hielo, publican sitios web de venta de esos sistemas.

La onda de choque levanta iones positivos y los arrastra desde la superficie terrestre hacia arriba, volviendo a las nubes homogéneas mientras se encuentren en la zona de choque. El sistema debe ser encendido 45 minutos antes de la llegada de la tormenta y, en caso de que el granizo se encuentre formado, caerá simplemente como agua o agua nieve, explican. Una vez pasadas las nubes por la zona de choque, estas pueden producir granizo nuevamente.

"Pero resulta que no sólo se le tira a la nube que supuestamente tiene granizo, sino también a la que descarga lluvia, que sigue de largo y nosotros nos quedamos sin agua para nuestros cultivos", señaló el productor sureño.

Desde el año 2005 a la fecha en la zona de Algarrobo y Villarino "se nos cortaron las lluvias, y fue cuando empezaron a usar estas bombas antigranizo en Río Colorado", se quejó Kroneberger. "Se está causando un perjuicio a explotaciones agropecuarias de tres provincias -Buenos Aires, La Pampa y Río Negro-, donde el desierto avanza y no cae una gota de lluvia; las únicas tormentas que hay por acá son las de tierra", dijo.

La acción de amparo colectiva que se presentará esta semana "es por la manipulación del clima mediante tecnologías que modifican sustancialmente el régimen de precipitaciones pluviales", informó el abogado José Manuel Sáez, patrocinante de los productores agropecuarios.

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