Cestos abarrotados y bolsas llenas que permanecen durante días en las veredas, se combinan con la falta de conciencia de las personas que tiran desperdicios en cualquier lado, para afear la imagen del centro.
Y la cosa se pone más fea cuando no alcanzan -o se evidencian incumplimientos- los servicios de limpieza y mantenimiento de la vía pública.
Por las principales calles de la ciudad, esas en las que se encuentra el gran paseo comercial a cielo abierto que es el microcentro, transitan miles y miles de personas, tanto por trabajo, como por placer. A plena luz del día y también por las noches. Entre ellos hay gran cantidad de víctimas y otros tantos responsables, en parte, de la fea imagen que se observa por el aspecto de suciedad que prevalece a pocos metros de las atractivas vidrieras que los comerciantes se esmeran por hacer.
En distintos sectores del microcentro se pueden observar gran cantidad de bolsas de residuos, llenas, cerradas, abandonadas por horas y hasta días al lado de los cestos o, inclusive, en medio de las bajadas para discapacitados. ¿No deberían retirarse rápidamente para que la ciudad tenga un aspecto más prolijo, lindo y atractivo para quienes la transitan?
Las imágenes que acompañan estas líneas muestran distintos sectores de la ciudad, a media mañana. En algunas de ellas se nota el paso de los barrenderos, pero no el de los recolectores que deben retirar las bolsas llenas. También se observan gran cantidad de los cestos más antiguos abarrotados de desperdicios y con gran cantidad de basura alrededor.
Por supuesto que a cada paso es posible encontrar restos de cartones, maderas, botellas, papeles, plásticos, a la sombra de los árboles, bajo los bancos de las plazas, en cualquier cantero que haya quedado más a mano que el cesto de residuos. En materia de cuidado de los espacios públicos, tenemos aún mucho por aprender.
En este contexto lamentable no están siendo suficientes los esfuerzos que se organizaron a principios de esta temporada de verano, con un servicio especial de limpieza urbana en las zonas más visitadas por los turistas.
Tampoco alcanza lo que se realiza en las playas, dado que, aunque hay cestos para depositar los residuos y todas las noches se limpian las playas, permanentemente se encuentran colillas de cigarrillos, papeles, botellas de plástico, tapitas, bolsas de nailon, restos de comida, entre otras cosas que van más allá de la imaginación.
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