Cuando arrancó en 2007 el mecanismo para favorecer a “la mesa de los argentinos”, el kilo del vital alimento estaba a $ 3,40 y bajó a $ 2,50 en nuestra ciudad. Hoy los subsidios treparon a $ 2.200 millones al año para la industria, pero el kilo de pan está entre $ 5,50 y $ 6,50
El gobierno nacional, a través del Organismo de Control Comercial Agropecuario, decidió extender el subsidio a los molinos. Hasta hora lo pagaba a los industriales que aportaban harina “000” para la cadena del mercado interno en bolsas de 50 kilos. Ahora lo extendió para las industrias que vendan paquetes de harina “0000” de un kilo, siempre para el consumo interno.
“Se profundiza el esquema de compensaciones a la Industria Molinera Argentina y se incrementa la intervención”, denunció Confederaciones Rurales Argentinas. En la visión de la entidad ruralista, “el incremento en las compensaciones a los molinos generará mayores presiones inflacionarias, al incrementar el intervencionismo, el gasto público y exacerbar la demanda”.
La entidad que comanda Mario Llambías calculó en $ 2.248 millones los aportes fiscales al sector industrial. “Actualmente recibe un subsidio por la venta de bolsa de harina -50 kgs- por casi el 50% del valor de venta acordado, que asciende a $ 44, según regulación de Comercio Interior”, sostiene el comunicado ruralista.
Del dicho al hecho
En Santa Fe el precio promedio de la bolsa subsidiada llega a los panaderos en $ 52. Sin embargo el precio del kilo testigo de pan, condición para recibir la bolsa subsidiada, alcanza entre $ 5,50 y $ 6,50.
Los aumentos de salariales, de tarifas de luz, de costos de otros insumos como el de la levadura, explican naturalmente la evolución del precio más allá de las persistentes presiones de la secretaría de Comercio. Cuanto más tiempo pase, mayor sería el costo fiscal para el subsidio y menor el beneficio a la mesa de los argentinos, en el marco de la inflación estructural.
“El esquema de intervención en el mercado de trigo se compone de compensaciones, restricciones a las exportaciones mediante ROEs-, diferenciales arancelarios y derecho de exportación al trigo”, dice CRA.
Añade que “la profundización en el esquema de compensaciones a los molinos revela la ineficacia del sistema para contener los precios al consumidor y una industria que no es competitiva. En este sentido, los subsidios a la industria molinera argentina y las distorsiones al mercado son objeto de cuestionamiento por parte de nuestros socios comerciales”.
De hecho, Uruguay impuso una tasa del 12% (decreto 484/2007 begin_of_the_skype_highlighting 484/2007 end_of_the_skype_highlighting) a las exportaciones de harina de origen argentino y Brasil (desde octubre de 2009) ha impuesto licencias de importación previa para la harina de trigo de origen argentino.
La leche necesita acuerdos
El gobierno nacional busca la adopción de medidas que permitan sostener el precios de la leche en el sector primario y, por ello, trabaja sobre un acuerdo entre los tambos y la industria lácteas. Desde el Ministerio de Agricultura “se trabaja para garantizar el precio al productor”, aseguró el subsecretario de Lechería, Arturo Videla, quien esta semana medió en una reunión a la que asistieron productores y representantes de las plantas para mantener el valor de la leche fluida. Según informó la cartera agropecuaria, Videla encabezó un encuentro con representantes de la producción y la industria para trabajar sobre una serie de herramientas que permitan sostener los valores del sector.
Se indicó que las medidas incluyen la promoción de exportaciones, un contrato de colaboración entre producción e industrias (donde esté presente el ítem “stock a riesgo”), financiamiento de stock y control del circuito marginal en la cadena.
Desde el sector privado se indicó que el valor de la leche en polvo ronda las 3.200 y 3.300 dólares por tonelada, y que durante julio pasado la industria abonó un valor de 1,35 peso por litro de leche recogida por los tambos.
Del encuentro participaron directivos del Centro de Industria Lechera (CIL), Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel), Junta Intercooperativa de Productores de leche (JIPT), y la Cuenca Lechera del Abasto Sur (Clas).
El listado también incluyó a representantes de entidades como Meprolsafe, Capaprole, Caprolec, Caproleba y de otras entidades ruralistas. El interés de Agricultura es llevar tranquilidad al sector tambero, el cual en la última semana recibió comunicados de las plantas lácteas con la información de recortes de hasta 15 centavos por litro en las compras de leche a los tambos.
Maíz
El perfil hídrico de los suelos es mejor que cuando se inició la campaña anterior, precedida de sequía. Los precios prometen U$S 15 más por tonelada en un mercado alentado por los biocombustibles, pero el maíz enfrenta el desafío de “La Niña”. Sin lluvias a la vista, podría reducirse la estimación de 2,8 millones de hectáreas como área sembrada (9,1 % más que el año pasado). La Asociación Civil Fertilizar calculó mejores márgenes brutos (entre 5,6 % y 5,9 %) a pesar de los mayores costos; pero el clima no acompaña. Si los productores siembran soja después del maíz, tendrán mejores rendimientos en la oleaginosa; pero la “ventana” para la siembra de maíz es estrecha y las lluvias serán decisivas.
TRIGO
Las retenciones sobre las exportaciones de trigo están en 23 % según recuerda Confederaciones Rurales Argentinas. La harina -el cereal con valor agregado- tiene en cambio 13 % de retenciones. Pero el sector industrial tiene en este caso un claro diferencial a su favor además del subsidio de 2.248 millones de pesos, otorgado por el Estado para la compra de su insumo. El gobierno busca así mejorar la posición exportadora con valor agregado, pero los compradores de harina (Brasil y Uruguay) arancelan el producto por estar subsidiado. El impacto de las medidas en el precio del pan al consumo se minimiza, y resta ver qué pasará ahora con el paquete de harina “0000” para el consumo interno.

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