En la mayoría de los casos se trata de funcionarios. La cantidad podría ser menor ya que muchos adherentes a la quita no tienen la boleta a su nombre.
El ritmo de adhesiones es tan bajo como en el resto del país. Hasta ayer por la tarde, el registro de la Secretaría de Energía de la Nación contaba 20.303, no muy lejos de las 17 mil de principios de año, lo que demuestra que la "invitación" del Gobierno para que los consumidores prescindan de la subvención avanza más lento de lo que podía esperarse.
Las distribuidoras eléctricas de Mendoza lo confirman. Ayer, Edemsa depuraba un lista de unos 300 domicilios que ya habían comunicado su decisión; teniendo en cuenta que en el área servida por la mayor prestataria en el Gran Mendoza viven 376.777 familias, significa que el índice de renuncias aún no llega al 1 por mil.
Más notoria es la respuesta que acredita la Cooperativa Eléctrica de Godoy Cruz. De 62 mil cuentas activas, hasta el momento sólo renunciaron 19, "la mayoría funcionarios provinciales que viven en el departamento", confió una fuente en estricto off the récord.
Otro tanto ocurre en zona Este. La cifra de 17 usuarios renunciantes hasta la semana pasada trepó a los actuales 20, apenas 0,05% del padrón total. Las características no son distintas a las del resto de la provincia: clientes residenciales cuyas demandas tocan techos de 670 kilovatios
Raúl Stasi, gerente general de la firma, resume el análisis que sus pares comparten pero se reservan. "Quizá la poca efectividad se deba a que falte comunicación. No creo que sea una cuestión de falta de capacidad de pago", dijo.
Algunos mandamás del sector se animan a reafirmar que "la energía es barata; buena parte de los residenciales pagan, por bimestre, lo mismo que una pizza cara".
Renuncio, no renuncio
En el quehacer que implica pasar en limpio el listado de renuncias voluntarias a los subsidios, las empresas ya han detectado casos que no pueden luego aplicarse a la facturación, debido a que el titular del medidor es otra persona. Viveza criolla, le dicen.
Como sea, el pensamiento de algunos mendocinos explica la débil respuesta a la convocatoria de la Nación a adherirse voluntariamente. "¿Por qué renunciar a algo que yo no pedí? Soy un asalariado que vive sin lujos y, al fin y al cabo, me lo van a quitar igual", opina Héctor (40), vecino de la Quinta Sección.
Alberto (64), que vive en el Barrio Unimev, coincide. "Mi mujer es jubilada y a mí me falta poco para jubilarme. Lo que voy a cobrar ni siquiera va a estar cerca de lo que ganan desde ahora los diputados y senadores", compara.
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