La medida del Banco Central, que ya se puso en marcha, busca frenar la compra de dólares, pero podría impactar sobre los créditos y enfriar la economía. La inflación y los salarios, en la mira.
Se trata de una iniciativa que, además de enfriar un poco la economía para esquivar la inflación, también apunta a que los inversores se queden en pesos y no compren dólares, generando así una suerte de devaluación de la divisa norteamericana, orientada en los últimos tiempos a una tendencia alcista que obliga al Banco Central a vender casi 100 millones de dólares por día, tal como ocurrió ayer (ver aparte).
En este sentido, las primeras consecuencias que trajo la decisión del Banco Central en la economía nacional derivaron en aumentos para la tasa de plazo fijo y el otorgamiento de créditos y el encarecimiento de los costos de operaciones de corto plazo -como el descuento de cheques y los adelantos en cuentas corrientes-.
Los números señalan que, en el caso del plazo fijo mayorista, la tasa se elevó un punto más que a mediados de este año (12,75%). Esta suba, que no tendría un techo definitivo, se engrandecería aún más para el 2012, llegando al 15%, según las especulaciones en materia financiera. Y se teme que afecte las tasas de los créditos hipotecarios, de consumo y de tajetas de créditos, con el consecuente impacto en el bolsillo de los consumidores.
Los adelantos en cuentas corrientes a corto plazo y el descuento de cheques también incrementaron sus niveles, que oscilan entre el 1,5% y el 2%.
Cabe destacar que en el año 2008 también se registró una suba de tasas de interés de similares características a la actual, aunque en aquel momento fue aún más notoria, afectando mayoriatariamente a quienes tenían préstamos hipotecarios.
Las causas del aumento
Consultado por este medio, el economista Pedro Andrieu sostuvo que “la suba estuvo vinculada a dos cuestiones”.
“La primera es el reconocimiento de la tasa de inflación, ya que, con una tasa del 25%, el Banco Central debería poner los índices en un 35% o 40% para generar un incentivo real. Si la tasa de interés fuese del 25%, el banco no habría ganado nada y estaría devolviendo el mismo valor real a los inversores: en definitiva, si la tasa de interés es inferior a la tasa de inflación, la tasa real es negativa”, sostuvo el exsubsecretario de Comercio de la Nación.
Otra de las causas, según Andrieu, “tiene que ver con generar una alternativa a la salida de dólares, con un incentivo mayor. Pero para analizar esto habría que tener en cuenta si el Banco Central piensa un proceso de corrección gradual o no”.
“Como primera medida, la reacción es que esta suba de la tasa de interés desalentaría inversiones o gastos, pero esto no sería tan cierto si las tasas de interés actuales se encuentran por debajo de las tasas de inflación”, agregó el experto.
El panorama a futuro
Para Andrieu, las futuras consecuencias de esta repentina decisión del BCRA están sujetas “a lo que pase con las tasas de inflación y la actualización de los salarios”.
“También hay que tener en cuenta lo que pase a nivel internacional, porque si la recesión se va profundizando y la crisis se hace más estable y permanente, esa teoría de que somos invulnerables no se sostiene. Es una ensalada con varios ingredientes que hay que ver cómo se combinan. Si la crisis es sostenida y el horizonte es igual al de Japón o los años ‘30, se espera algún reacomodamiento de las expectativas”, dijo el economista a Hoy.
Todo indica que el futuro económico se va tornando complejo.
Llach criticó la política del BCRA
El economista de la Universidad Austral Juan José Llach calificó ayer de “irracional” a la política del Banco Central, al advertir que prefiere “dejar la caldera acumulando presión, como si el próximo gobierno fuera a ser otro”.
Llach aseguró que “en la Argentina se ha acelerado la dolarización de portafolios” y remarcó que “la salida de capitales a través del mercado cambiario ha subido desde 1.600 millones de dólares mensuales en el primer semestre a más de 2.000 millones por mes en julio/agosto”.
“Este síntoma revela desequilibrios más profundos: menor vocación inversora, alta inflación, precios relativos que se continúan distorsionando, tales como fuertes alzas de los costos locales en moneda extranjera, déficit fiscal y virtual extinción del superávit del balance de pagos”, agregó.
Comentá la nota