L a escalada de precios producida en los últimos días en productos alimenticios de primera necesidad, especialmente en el rubro carne, pone a las amas de casa santiagueñas en la disyuntiva de buscar alternativas para alimentar a las familias sin alterar el presupuesto mensual.
Al respecto, sostuvo: "Si el producto es caro, no hay que comprarlo y si es imprescindible hacerlo, entonces hay que buscar alternativas de precios más económicos y para eso hay que recorrer y caminar mucho buscando precios, no queda otra salida".
También sugirió como alternativa las compras comunitarias para abaratar costos, especificando: "Varias vecinas deben juntarse y realizar compras al por mayor, tanto de verduras como de comestibles, y así, seguramente, van a economizar muchos pesos".
Precisamente, ayer, acompañada por un periodista y un fotógrafo de EL LIBERAL, Nilda de Pirro recorrió varios puestos del Mercado Armonía con la intención de comparar los valores de los cortes de carne, pescados, lácteos, pollos, huevos y verduras, que son los productos básicos para la dieta alimentaria básica de cualquier familia.
Paralelamente, cotejó precios de otros artículos de consumo masivo, como harina, arroz y productos de limpieza.
Es así que pudo comprobar que los precios de los cortes cárnicos subieron, en algunos casos, hasta el 100 por ciento desde diciembre hasta ahora.
En este punto, consideró: "Si se paraliza la compra de carne, va a bajar el precio porque la gente ya no está pudiendo comprar", advirtiendo: "Si se hace un boicot, que es una forma de luchar contra la inflación, en Santiago se lo va a sentir".
Sin embargo, aunque admitió que la carne soluciona varias comidas, señaló que "hay un montón de comidas que se pueden hacer sin carne, sólo hay que agudizar el ingenio y en este aspecto las amas de casa son especialistas".
Es así que sugirió una alternancia en el consumo de carne con productos de granja, como pollos, por ejemplo, cuyos valores están accesibles a los presupuestos, ya que un kilogramo de pollo cuesta 8 pesos, contra $ 29 que cuesta un kilo de paleta, bolo de lomo o cuadrado.
También pudo comprobar que los precios de los pescados de río son muchos más accesibles que los de mar, porque mientras el kilogramo de merluza está a 20 pesos, el mismo peso de sábalo es de $ 8,50, destacando en este aspecto que el consumo de pescados santiagueños "es una posibilidad de bajar los costos de las comidas familiares".
En lo referente a los comestibles y productos embutidos, la referente de Adecse solicitó a los consumidores fijarse en las fechas de vencimiento "porque hay ofertas que son engañosas, en muchos casos bajan el precio pero el producto está próximo a vencerse".
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