Suba del precio de la yerba: ganancia que queda en pocas manos

Sólo cuatro grandes empresas y los principales hipermercados se apropian del 67% del precio de góndola, mientras los productores apenas reciben el 9%. Moreno mira para otro lado.
Tal como adelantó este diario, el precio de la yerba sufrió en las góndolas de los supermercados aumentos que van desde el 25% al 100%, sumado a un marcado desabastecimiento. Entre los diferentes sectores de la cadena de producción, industrialización y comercialización se echan culpas mutuas junto a la Secretaría de Comercio Interior conducida por Guillermo Moreno, mientras los que se benefician con este aumento son apenas unos pocos.

Para enmarcar el camino que derivó en esta suba exponencial de los precios, cabe recordar que a partir del 1ro de abril entraron a regir los nuevos precios que se les paga a los productores por el kilo de yerba, que pasó de $ 0,90 a $ 1,70, a pesar de que reclamaban una recomposición mayor.

Tras este incremento, el sector industrial de la producción yerbatera pidió al secretario de Comercio Interior que le autorizara una suba que pudiera cubrir dichos costos más las subas salariales, pero los incrementos autorizados por Moreno (entre el 3,5% y el 9,5%) fueron considerados insuficientes. Por esta razón, las cuatro empresas que dominan el sector (ver aparte) habrían comenzado a enviar menos yerba a la cadena de comercialización, que ante la baja de stock habría generado el aumento desmedido en los precios.

Sin embargo, los supermercados acusan a los gigantes industriales de haber reducido al mínimo los envíos para presionar un alza superior, lo que los lleva a acrecentar el precio y restringir la venta.

Entre el segmento industrial y los eslabones de la cadena de comercialización y venta al público es donde se encuentra el problema, ya que son los que están en condiciones de presionar y establecer el precio en góndola, y son los que a su vez se quedan con la mayor tajada.

En definitiva, en esta disputa, quienes terminan perjudicados son los productores, por un lado, y los consumidores, por el otro.

Una avivada

En diálogo con Hoy, el productor y secretario de la Federación Agraria misionera, Raúl Kosinski, aseguró: “Esto es una avivada directa de la cadena de comercialización, porque a lo sumo el ajuste de precio por falta de stock podría ser del 10% o el 20%, pero no el porcentaje que ha aumentado”.

Además, destacó: “Nosotros estuvimos sacando los valores de los costos reales, y a la salida del molino el costo de la yerba mate molida es de $ 10,80. Entonces ¿cómo justifican que en góndola esté a $ 22? Esto es una falta total de ética de parte de la comercialización. O sea, por un aumento leve de la materia prima, aumentan a estos valores. El kilo tendría que estar valiendo hoy al público $ 17, no más, es lo que corresponde. Se valen de que al productor le aumentaron 80 centavos y aumentan diez o veinte pesos por kilo”.

Kosinski también se refirió al rol que juega Moreno en el tema: “Los productores estamos defraudados y ofendidos con la Secretaría de Comercio Interior porque no toma cartas en el asunto. En vez de reparar en el costo de producción, que repare en la comercialización, que es lo que más influye en el bolsillo del ciudadano”.

Muchos insultos y pocas respuestas

En el conflicto por el precio de la yerba, el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno se ha limitado a jugar un triste papel. Primero, se oponía al aumento a los productores yerbateros, el sector más castigado de la cadena, criticando las medidas de fuerza que éstos tomaron. Además, según los representantes de los productores, les habría contestado con polémicos insultos: “Estoy cansado de esos polacos pelotudos y patas sucias que vienen a Buenos Aires a hacer reclamos”.

Luego, ante el aumento consolidado en las góndolas, su Secretaría brilla por la ausencia, sin arbitrar mecanismos que permitan frenar el golpe a los bolsillos.

Desigual distribución de la ganancia

El precio que se paga en la góndola por el kilo de yerba se distribuye de la siguiente manera dentro de la cadena de elaboración: los productores reciben el 9% del precio total del producto, los secaderos un 24%, y el sector industrial y la cadena de comercialización, un 67%. Desde el año 2003, dicha distribución no se ha modificado.

El sector industrial está concentrado en sólo cuatro empresas: Las Marías (Taragüí), Molinos Río de la Plata (Nobleza Gaucha y Cruz de Malta), La Cachuera (Amanda) y Hreñuk (Rosamonte). Sólo Las Marías facturó, en 2011, 700 millones de pesos.

Temor a la baja demanda

El productor yerbatero y secretario de la Federación Agraria (FAA) misionera, Raúl Kosinski, aseguró que el aumento en las góndolas termina perjudicando a toda la cadena yerbatera, poniendo en riesgo las posibilidades de producción.

“El problema es que con estos valores la gente va a salir a buscar un sustituto de la yerba, llámese té, café o lo que sea. De esta forma, a la larga se va a producir menos yerba, porque va a haber mucha oferta para una demanda muy chica”, confesó Kosinski.

Según datos de la FAA, hay 17.480 productores registrados, concentrados en la provincia de Misiones y el norte de Corrientes, que se verían afectados si los altos precios repercuten en una baja de la demanda.

Productores lecheros también reclaman recomposición de precios

El reclamo de los productores yerbateros tiene la misma raíz que el de los tamberos y lecheros: el precio que se le paga a los productores no guarda ningún tipo de relación con lo que figura en las góndolas.

Por esta razón, 200 productores bloquearon ayer la entrada a planta láctea de la fábrica Williner de Rafaela (Santa Fe), para forzar a una reunión con los representantes industriales. Al mismo tiempo se dio una protesta en Córdoba capital, con entrega de leche en pleno centro de la ciudad.

Guillermo Giannasi, vicepresidente segundo de la Federación Agraria (FAA), contó a Hoy el resultado de la medida de fuerza: “Logramos que se gestione una urgente entrevista con la Cámara Industrial, que es el centro de la industria lechera, el día jueves por la tarde. Ahí se va a abordar de qué forma la industria va a recomponer urgentemente el precio a los productores tamberos, y ver cómo vamos a sentar en una mesa al sector de la comercialización, que es el que está teniendo las mayores ganancias”.

En ese sentido, el dirigente aseguró que “a los tamberos nos suben los costos y seguimos cobrando lo mismo que hace un año. En góndola los lácteos aumentaron casi un 50 por ciento en los últimos doce meses. El diagnóstico se agrava porque ninguna industria está respetando el austero acuerdo impulsado por Guillermo Moreno, que debería incrementar los valores de la leche al productor en un 7 por ciento”.

Sintonía fina

Además, el representante de FAA ante la Mesa Nacional de Productores Lecheros, Carlos González, señaló: “Hoy un productor recibe por kilo de queso duro tipo reggianito 16 pesos, la industria lo vende a 36 y en góndola se ofrece a 100 pesos el kilo. Los tamberos y los consumidores no entendemos, en este marco, de qué hablan cuando dicen que en la Argentina hay sintonía fina”.

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