Las de mayor octanaje, en tanto, ya se cotizan hasta en $4,847 el litro. Aseguran que los precios seguirán subiendo por encima del nivel de inflación. La escasez, sigue registrándose en las YPF.
Sin embargo, los empresarios del sector aseguran que esta tendencia continuará en el segundo semestre, alentada por el proceso inflacionario en general y por la escasez en particular que vive el sector de los combustibles en el país.
Pese a esto, el ingreso de vehículos a la zona de surtidores no mermó. El ritmo de venta y el volumen de combustible comercializado no cayó, como se esperaba al inicio de la escalada de precios. La demanda sigue firme y eso, en un marco de escasez y de inflación, sólo anticipa más incrementos.
“El valor de los combustibles es posible que siga subiendo, incluso por encima del nivel inflacionario. Estimamos que si el porcentaje anual de inflación llega al 25%, ese sea el piso de las naftas”, explicó Raúl Castellano, presidente de la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines del Centro de la República.
El empresario destacó a PUNTAL que “se da un proceso gradual de suba que comenzó a comienzos de año y que se viene mostrando con valores por encima de la inflación”.
Lo cierto es que entre la variedad de precios que se exhiben en las pizarras de la ciudad, la nafta de mayor octanaje más cara es la que comercializa Shell, cuyo valor es de $4,847 seguida por la de Esso, con $4,790. Por su parte, con el último reacomodamiento de precios, YPF y Petrobras quedaron con idénticos valores para sus naftas de más octanaje y también para las súper. Las primeras cuestan $4,679, mientras que las segundas tienen un valor de $4,059 por litro.
Sin embargo la súper en Shell cotiza a $4,198 y en Esso, a $4,270, el valor más alto para esta categoría de combustible.
El mayor incremento en lo que va del año lo logró la nafta VPower de Shell, con un alza del 18,28 por ciento. En segundo lugar, la Fangio XXI de YPF se encareció un 17,59% y la 8000 de Esso, un 17,4%. Por su parte, la Podium de Petrobras alcanzó un incremento del 14,71% en el mismo período. De este modo quedó establecido que el combustible más refinado destinado a los vehículos de alta gama fue el que encabezó las subas.
Por su parte, las naftas súper mostraron alzas de entre el 4,13% y el 11,49%.
Los incrementos del año pasado llegaron al 22% en las naftas y el 29% en el gasoil.
Para Castellano, la tendencia para 2010 será similar. Sin embargo, el primer semestre comenzó con demasiada aceleración. Si en el caso de las naftas de mayor octanaje se mantiene el alza registrada entre enero y junio, llegarían a diciembre con subas de entre el 36% y 29%.
“Lo que creemos es que la suba llevará al producto a un punto de equilibrio”, remarcó Castellano, al tiempo que destacó que “por ahora los incrementos no impactaron sobre el nivel de ventas, que sigue a paso firme”.
Esto sostiene las dificultades de abastecimiento, en especial en las estaciones YPF. Entre lunes y martes, la estación de servicio de Maipú y San Martín permaneció casi sin combustibles, ratificando el momento de escasez que vive el sector. Las otras banderas, con precios más altos, soportan menos presión de la demanda y por ende la oferta siempre está disponible.
Lo cierto es que finalmente desde que el Gobierno nacional quitó la atención del sector de los combustibles los precios no dejaron de subir. Desde la devaluación y hasta 2007, el cuestionado secretario de Comercio, Guillermo Moreno, mantuvo a raya a los empresarios para que no se traslade a los surtidores ningún aumento. Pero eso complicó la rentabilidad del sector que lo pagó con cientos de estaciones cerradas. Ahora, la suba de precios permitió recuperar márgenes y el negocio volvió a ser atractivo.
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