La suba del cospel dejó tensiones, denuncias, amenazas y renuncias

Movido debate tuvo la aprobación del incremento en el valor del boleto del transporte público de pasajeros. Desde el oficialismo destacaron que legislaron para brindar un mejor servicio a la comunidad. Teresa de Heredia dimitió a una comisión. José Franco señaló que sufrió presiones. La oposición criticó a Amaya.
El día del juicio para los bolsillos del ciudadano común se adelantó, pero con un veredicto que lejos estuvo de dar sorpresas de última hora, por lo que los vecnos capitalinos deberán cumplir la costosa condena impartida en la jornada de ayer por los ediles oficialistas que integran el Concejo Deliberante, que dictaminó la suba en el precio del cospel en torno de un 17,6 por ciento, ya que su valor variará de los 1,70 pesos actuales a los 2 pesos urticantes y definitivos... por ahora.

Cabe señalar que la sesión se desarrolló en medio de numerosos ingredientes que la caracterizaron como una de las más importantes en lo que va del presente año. En las afueras, protestas de vecinos, usuarios autoconvocados, estudiantes y organizaciones políticas que repudiaban la medida que finalmente se adoptó. Todo ello bajo el atento, minucioso y exagerado operativo policial que se plasmó para custodiar el temor del escarnio social que tomaba cuerpo de a poco. Obviamente, transeúntes y automovilistas, en señal de agradecimiento, dejaban traslucir infinitos epítetos al aire.

No menos ríspidas fueron las voces que se dejaron oír en el interior del recinto, desde aquellos que se inmolaron por la causa, pasando por los que, abatidos por la fuerza de los números, sólo atinaban a denostar la actitud de funcionarios y empresarios, hasta llegar a quienes denunciaron aprietes y amenazas para votar de una determinada manera. En fín, subía el cospel, la tensión, se caldeaban los ánimos y llegó hasta subir la presión de Teresa Felipe de Heredia quien, imprevistamente, se levantó de su banca, abandonó la sala de reuniones y terminó por renunciar, médico mediante, a la titularidad de la Comisión de Transporte. Rumores de presiones empezaron a recorrer por las gradas.

Claudio Viña (Fuerza Republicana) comenzó con el tiroteo de objeciones. El blanco principal, el intendente Domingo Amaya. La razón, su curiosa ausencia cada vez que se imparte el tratamiento de una temática de este cariz social. "El Intendente se borra siempre al momento de promulgar estas ordenanzas. Parece que se olvida que él está facultado a vetar lo sancionado por este cuerpo".

El edil oficialista, y actual presidente de la Comisión de Hacienda, José Franco, levantó suspicacias con sus argumentaciones al respecto, ya que, visiblemente molesto, señaló secamente: "Fuí apretado de manera cobarde para que vote este tema. Me llamaron desagradecido al no haber firmado el dictamen, porque a muchos de mi familia le dieron contratos en la municipalidad. Si me callara dejaría de ser lo que soy. Me reservo los nombres", lo que indicaba un alfil menos para el justicialismo, pero en los hechos terminó por "aceptar y acompañar lo que diga la mayoría".

El radical José Luis Avignone, siguió alentando la idea que señala un acuerdo entre el gobernador, José Alperovich y los empresarios del transporte nucleados en AETAT, luego de la gratuidad en el servicio durante las conmemoraciones del 9 de julio pasado: "Pasaron los días y hubo muy poco tacto e impunidad con que se regodean algunos para devolver con creces el favor del espíritu caritativo y solidario".

Luego de manifestar que el tratamiento de este dictamen insumió tres meses de "arduo trabajo", Esteban Dumit (PJ) sinceró "la incomodidad de aprobar esta medida. Ninguno de nosotros lo hace de buen grado. Legislamos, defendemos al usuario y bregamos por un mejor servicio". En tanto, su par de bancada, Javier Morof, señaló que se torna "duro poner la cara por temas impopulares. No votamos por una moneda de cambio, sino con argumentos sólidos. Además, la reacción de la gente es mucho más benévola porque no sólo aumenta el cospel, sino también los sueldos", arriesgó.

Luego de cosechar 14 voluntades (todos del PJ) por la afirmativa y sólo tres rechazos (Viña, Avignone, y José Costanzo), se abre el interrogante ¿Veto o promulgación?, Amaya y su lapicera, tienen la decisión final.

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