Stanovnik: “Queremos para nuestro pueblo una cultura que respete la vida”

El Arzobispo de Corrientes volvió a insistir en “la protección de la vida”. Destacó el desempeño de algunos profesionales del medio.
Sin procesión por la llovizna, la Iglesia recordó ayer la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Catedral “Nuestra Señora del Rosario”.

La feligresía correntina celebró ayer la solemnidad de Corpus Chris-ti con un mensaje a favor de la vida por parte del arzobispo monseñor Andrés Stanov-nik.

“Es una enorme satisfacción saber que en nuestra co-munidad correntina hay pro-fesionales que reaccionan a favor de la vida y que, cuando son entrevistados responden sin complejos ni titubeos: ‘Es nuestra obligación buscar la forma de protegerla’”, dijo el prelado en su ho-milía.

Sin hacer mención directa a un nuevo cuerpo de leyes, el Arzobispo volvió a insistir en la postura de la Iglesia en sobre la vida. Desde mayo que está en vigencia la ley de “Muerte Digna” a la cual, la Conferencia Episcopal Ar-gentina, cuestionó algunos puntos referidos a la hidratación y alimentación del pa-ciente, al considerarla una “eutanasia pasiva”.

Semanas atrás, el director asociado del Hospital Escue-la “General San Martín”, Al-fredo Revidatti había manifestado a El Litoral su desacuerdo con este aspecto de la norma. Aunque sostuvo que se deben realizar rondas informativas para el correcto cumplimiento de la ley na-cional.

El profesional también se manifestó públicamente en contra de aborto y fue uno de los disertantes durante el acto ecuménico de declaración de la provincia como “Pro Vida”, resuelto por de-creto del gobernador Ricar-do Colombi.

“Esa es la cultura que queremos para nuestro pueblo, una cultura que respeta la vida y la cuida y donde ningún ser humano es indeseable y todos, sin distinción, encuentran respuesta a sus necesidades para poder vivir una vida digna”, expresó el Arzobispo ante una congregación que copó el templo de la Catedral “Nuestra Señora del Rosario”.

Es que estaba previsto una procesión para las 9 y oficio de la misa en el atrio de la iglesia sobre un altar y ca-rroza con días de preparación, pero una inesperada llovizna obligó a los organizadores trasladar la ceremonia religiosa.

“Cuando se ama la vida y se la respeta, la misión se ha-ce cercanía al prójimo a quien se ve siempre como hermano. La verdadera adoración de Dios debe llevar a un mayor compromiso con la vida humana y la familia, con el medio en el que vivimos y con la tarea de construir más ciudadanía”, ma-nifestó Stanovnik.

En concordancia con la “cultura de la vida”, el cardenal Jorge Bergoglio se dirigió contra otro proyecto de ley que se analiza en el Con-greso de la Nación: la despenalización de estupefacientes. “No les crean a los mercaderes de la muerte, si quieren drogas que la tomen ellos”, aseveró a la tradicional marcha juvenil.

En Corrientes, Stanovnik hizo foco en el catecismo y la misión. “Decir 'Catecismo' nos evoca algo que habíamos estudiado de niños, y que ahora ya no nos interpela. Sin embargo, el Catecismo es un instrumento para aprender y profundizar la fe du-rante toda la vida, un proceso que se inicia en la concepción, donde los primeros evangelizadores y catequistas de sus hijos son sus propios padres, continúa luego a través de las sucesivas etapas de la vida, pasando por las fases de la edad adulta, y culmina cuando somos confortados con el Pan de Vida que se nos ofrece como viático del peregrino, para pasar de esta vida al encuentro de-finitivo con el Padre”, dijo.

“La fe se manifiesta en las obras. ¿Cuáles son esas obras?

En el Catecismo de la Iglesia Católica leemos: ‘Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales. Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras de misericordia espiritual, como perdonar y sufrir con paciencia”, expresó.

“Las obras de misericordia corporal consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos. Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios”, manifestó el Ar-zobispo du-rante la solemnidad de Corpus Christi.

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