De la Sota y Scioli: dos estilos, un mismo fin

Por: Fernando Laborda.

El flamante gobernador cordobés electo, José Manuel de la Sota, y el mandatario bonaerense, Daniel Scioli, comparten un íntimo deseo: ambos sueñan con llegar a la presidencia de la Nación en 2015.

También tendrán en común un problema: deberán seguir lidiando con la Casa Rosada por la distribución de fondos para sus provincias. Los separan, en cambio, sus estilos y sus formas de construir poder.

De la Sota se diferenció en los últimos tiempos de Scioli en su relación con la presidenta Cristina Kirchner. Mientras el gobernador de Buenos Aires aceptó que la primera mandataria le impusiera a su compañero de fórmula, Gabriel Mariotto, y no pocos nombres en la lista de diputados nacionales, el líder cordobés se opuso a imposiciones semejantes por parte de la jefa del Estado.

Más aún, De la Sota designó como su candidata a vicegobernadora a Alicia Pregno, intendenta de Laboulaye y una de las voces más participativas en contra de la resolución 125 contra el campo tres años atrás. Y todo parece indicar que el delasotismo no está dispuesto al levantamiento de la lista de diputados nacionales que armó a espaldas de los deseos de la presidenta Cristina Kirchner.

Los desafíos de De la Sota a la Presidenta le rindieron buenos frutos en las elecciones desarrolladas anteayer. A juicio de distintos analistas, su diferenciación de la Casa Rosada ayudó a consolidar la amplia victoria del peronismo en una provincia que de kirchnerista tiene muy poco, como lo demostró dos años atrás el magro desempeño electoral del oficialismo en los comicios legislativos.

La actitud de Scioli ha sido distinta. Sus allegados afirman que su mejor campaña pasa por la gestión y no por la diferenciación del gobierno nacional. Y responden con cierto enfado ante las críticas sobre la supuesta falta de coraje del gobernador bonaerense para plantarse ante las imposiciones de la Presidenta.

"El de Daniel (por Scioli) fue el gobierno más autónomo que tuvo la provincia. El siempre designó por sí mismo a sus colaboradores. En cambio, aunque muchos lo olviden, Felipe Solá tenía colonizados por la Casa Rosada los ministerios de Justicia y de Economía", señala un vocero del gobernador bonaerense, en referencia a los ex ministros León Carlos Arslanian y Carlos Fernández.

Las mismas voces del sciolismo sugieren que la lealtad hacia el gobierno nacional tuvo un premio que muchos no reconocen: la Nación le refinanció a la provincia de Buenos Aires toda la deuda con el Estado nacional a treinta años y a una tasa del 6 por ciento anual. "Gracias a eso, hoy la provincia está desestresada; una deuda que representaba el 120 por ciento del presupuesto hoy sólo es el 70 por ciento", esgrimen.

Hay dudas, sin embargo, entre hombres de Scioli cuando se inquiere si una campaña más diferenciada del gobierno nacional no potenciaría electoralmente al gobernador al permitirle captar el voto de sectores antikirchneristas no necesariamente enfrentados con el mandatario bonaerense.

Aquí vienen las conjeturas sobre algunas piezas publicitarias de la campaña sciolista que podrían exhibir un matiz diferenciador respecto del tradicional estilo kirchnerista. El aviso publicado el domingo pasado en LA NACION con el título "Yo creo en Dios" y la imagen de Scioli y su esposa, Karina Rabolini, rezando, es una forma de resaltar atributos personales del candidato que podrían ser valorados por sectores de la sociedad conservadores, con pocas afinidades con el kirchnerismo. Del mismo modo, otras piezas de campaña, que enfatizan que los valores van más allá de la izquierda o la derecha, apuntarían a un mismo propósito.

"Scioli es así", dicen quienes lo conocen en alusión a su forma de construir poder. Jamás podría imaginárselo, como a De la Sota en oportunidad del conflicto con el campo, acusando al gobierno nacional de recurrir a métodos "stalinistas". Claro que, algunas veces, su mujer afirma públicamente lo que quizás Scioli no se anime a decir. Por ejemplo, cuando sin temor a marcar diferencias con el kirchnerismo, reconoció este verano que su esposo ha crecido "a través de las uniones y no de los conflictos".

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