De la Sota y la máquina de hacer llover

A ­­­­­ fines de la década de 1930, un ingeniero entrerriano ganó súbita fama en el boca a boca y, más tarde, gracias a las crónicas periodísticas de la época. Daniel Alonso.

A ­­­­­ fines de la década de 1930, un ingeniero entrerriano ganó súbita fama en el boca a boca y, más tarde, gracias a las crónicas periodísticas de la época.

Se llamó Juan Baigorri Velar, y aseguraba haber inventado la máquina de hacer llover. Fue bautizado como “el mago de la lluvia”, pero, con los años, su historia quedó más cerca del mito que de la realidad. Cuentan que toda su tecnología cabía en una gran valija con antenas, productos químicos y una batería que, puestos a funcionar, generaban ciertas condiciones que “excitaban” a las nubes.

Ocho décadas después, el gobernador electo José Manuel de la Sota puso en funcionamiento su propia maquinaria para frenar la sequía de fondos nacionales que sufre la Caja de Jubilaciones.

La tecnología no fue de punta. Todo lo contrario; estuvo más cerca de las prácticas de algunas culturas aborígenes, que entregaban la vida de sus pares para que los dioses enviaran el agua.

El “cordobesismo” ofreció al kirchnerismo, en sacrificio político, a Carlos Caserio, Claudia Martínez, Omar Dragún, Graciela Ruiz, Hugo Abraham, Amelia López, Raúl La Cava Papa, Mónica González y Franco Miranda, los olvidados integrantes de la recordada “lista corta”.

Y, en el umbral de la primavera, el fresco aroma de la tierra mojada está llegando a Córdoba. Después de más de medio año sin recibir un peso, el pronóstico político ya da señales de los primeros billetes de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) derramándose como gotas sobre la Caja de Jubilaciones.

Hace dos semanas que el gobernador Juan Schiaretti mantiene un llamativo silencio sobre la deuda de la Anses. Coincide con el lapso transcurrido desde la conversación que mantuvo con un dirigente kirchnerista que en los últimos días ha sido quien más recorrió los despachos del Gobierno nacional.

Sin embargo, no faltan las voces que advierten sobre una precipitación aislada. La pregunta, entonces, es si la temporada de lluvias llegará para quedarse o si, como en el pasado, habrá que buscar a otros “magos” o hacer más “sacrificios” para apaciguar la ira de los dioses.

Comentá la nota