Dijo que los jefes comunales que no pueden pagar el aguinaldo deberán buscar alternativas de fondeo. La recaudación de la Provincia, para arriba.
El gobernador y los suyos entienden que los intendentes deben pagar el costo de achicar gastos para enfrentar el aguinaldo. Los jefes comunales especularon con que la coparticipación iba a incrementarse este año por encima del 30 por ciento, como había ocurrido en los últimos dos años. Pero la leve caída de la actividad hizo disminuir los fondos que se coparticipan, entonces el crecimiento fue del 24 por ciento.
Es en este marco que De la Sota pidió a los jefes comunales que se devanen los sesos: ajustes, moratorias, nuevos impuestos; el abanico de posibilidades.
De la Sota pone como ejemplo las propias medidas que él impulsó: corte de contratos de empleados (de dudosa actividad en el Estado provincial), la moratoria de los impuestos y multas de la Caminera (que le permitió al Gobierno provincial recaudar en mayo 2.275 millones de pesos) y un recorte de gastos (lo que provocó que debiera pagar altos costos políticos, como pasó con el Paicor).
Pese al “tirón de orejas”, DLS no cerró del todo la puerta a una ayuda, aunque la limitó: será para municipios con cuentas ordenadas y ante una eventualidad “transitoria”.
Mañana, en una semana clave, los intendentes empezarán a afilar el lápiz: reciben el segundo giro de la coparticipación de mayo.

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