La plantea como su obra más importante. Selo explicó al BID. Créditos irían a empresas. Habría tres peajes de $ 10. Dijo que podría empezar en agosto. Enviado especial.
La gira se cerró ayer con una sesión de varias horas en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y con una entrevista con el titular de Microsoft para América latina, Hernán Rincón.
Como el martes ante funcionarios del Banco Mundial, De la Sota expuso ayer en el BID la que se plantea como su obra más urgente e importante.
“La prometí en mi campaña porque es una necesidad y porque todas las semanas tenemos un muerto en una ruta desastrosa”, le dijo a Luis Alberto Moreno, el titular del banco.
Minutos después, ya en la oficina de la delegación argentina en el BID que encabeza Gabriela Costa, De la Sota exploró ante funcionarios del banco las distintas alternativas. Lo acompañaban los ministros Mónica Zornberg y Héctor Paglia y el secretario Damián Pardo.
Al cabo de una hora de explicaciones y detalles, quedó sobre la mesa la que parece ser la posibilidad más viable: que el BID y el Banco Mundial o uno de ambos otorgue un préstamo a una empresa privada por el 65 por ciento del costo de la obra, que se cobraría con un peaje de 10 pesos por cada uno de los tres tramos en que se dividiría la autovía en los 220 kilómetros entre Córdoba y Río Cuarto. El dinero restante lo aportaría la Provincia.
De la Sota adelantó que con fondos propios podría iniciar los dos tramos que parten desde ambas ciudades. Y arriesgó que si logra liberar unos recursos como parte del acuerdo que intenta alcanzar con la Nación, podría iniciar las obras con recursos propios en agosto para extender a cuatro carriles divididos al medio entre Córdoba y el cruce con Alto Fierro (30 kilómetros) y Río Cuarto con Espinillo (11 kilómetros).
Recorrido. En su conversación con funcionarios del BID, reveló que el ministro de Infraestructura, Hugo Testa, y directivos de Vialidad Nacional habían recorrido el miércoles los tramos más dañados de la actual ruta 36 y que la Nación se comprometería a entregar repavimentada. “Serían unos 100 kilómetros, los más deteriorados”, indicó.
“Cuando concretemos la transferencia y hasta que estén los tramos convertidos en autovía, vamos a dejar de cobrar peaje”, dijo De la Sota en la sobria oficina en la que fue recibido. De inmediato, reveló que estudia comenzar a cobrar peajes en rutas provinciales utilizadas por el transporte pesado como la reacondicionada 13.
Al enumerar a las empresas interesadas en ejecutar la obra, De la Sota nombró a la Corporación América (Eurnekian) y las cordobesas Electroingeniería, Boetto y Buttigliengo y Roggio. Y citó el interés de al menos dos de las tres grandes constructoras brasileñas.
Los directivos del BID le indicaron que otorgar créditos a empresas tiene la ventaja de no afectar el cupo asignado al país y que el gobierno nacional se reserva para sí, sin habilitar a las provincias a gestionar esos créditos como en otras épocas.
Un tramo de la visita al BID fue dedicado a lograr financiamiento para reequipamiento informático. “Es más factible un crédito directo que redireccionar saldos de créditos no utilizados”, le explicaron a De la Sota, que había llegado con la idea de tomar algunos millones de dólares sin destino determinado del cupo que el BID asigna cada año a la Argentina.

Comentá la nota